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Historia de República Dominicana

Por: randy2384 | Publicado: 23/06/2011 16:14 | | #Cont:12
  

 

Prólogo a la cuarta edición

 

Esta cuarta edición de Historia de República Dominicana, en un sólo volumen, recoge las correcciones y actualizaciones hechas a las ediciones anteriores. Un libro de texto debe ser revisado cada cierto tiempo por su autor o sus autores. Las revisiones periódicas reflejan el compromiso y el respeto que los autores debemos guardar con los lectores.

Mucha gente confunde reimpresión con reedición. La reimpresión significa utilizar los negativos o las planchas metálicas donde están grabados los caracteres y las imágenes de la edición anterior y montarlas sobre los rolos de impresión una y otra vez sin modificar siquiera una coma. La reedición es mucho más complicada e interesante. Significa volver a los originales del texto, mejorarlo en su redacción, depurarlo, recoger nuevas sugerencias, actualizar sus conceptos, sus cifras estadísticas, sus cuadros, en fin, la reedición implica prácticamente publicar un nuevo texto, porque requiere una nueva diagramación, una nueva presentación, lo que confirma la tesis de que nadie publica dos veces un mismo libro.

Esta cuarta edición contiene una nueva estructura. Algunos capítulos de las ediciones anteriores, que eran muy extensos, han sido divididos, sin que pierdan su continuidad. También hemos agregado un nuevo capítulo relacionado con la formación de la colonia francesa en la parte Oeste de la Isla durante la segunda mitad del siglo diecisiete. Otros cambiaron de nombre y también han sido enriquecidos con nuevos enfoques. También hemos corregido algunos errores y confusiones que son muy frecuentes en la exposición de la Historia, tan amplia, tan profunda y tan compleja. En cada capítulo incorporamos nuevas ilustraciones, siempre insertadas adecuadamente. Los dos últimos capítulos, ofrecen una visión panorámica de República Dominicana, desde la década de 1980 hasta el presente. En ambos estudiamos la realidad social, política, electoral, institucional, económica, geográfica y ambiental dominicana hasta la primera década del siglo veintiuno.

 

 

Dificultades y limitaciones

 

Resulta imposible conocer más de 500 años de historia política, social, económica y cultural en 48 horas de labores docentes, tiempo establecido para desarrollar el contenido de la asignatura enseñada a los jóvenes de reciente ingreso a las universidades dominicanas. Para abarcar la mayor parte de su contenido, los profesores debemos hacer grandes esfuerzos en unas aulas a veces repletas de estudiantes y sin los recursos técnicos que permitan una mejor exposición y comprensión de los temas tratados.

 

Hemos abogado porque la asignatura se conozca en dos grandes niveles, uno que abarque la Historia Colonial de la Isla de Santo Domingo, que incluiría la historia de la colonia francesa de Saint Domingue. Ese primer nivel partiría desde los antecedentes europeos hasta la independencia efímera de 1821, cuando concluye la dominación española en Santo Domingo, y el otro nivel abarcaría la Historia Moderna y Contemporánea Dominicana, que partiría desde los inicios del siglo diecinueve hasta el presente.

 

Pensamos que ambas partes responden a la preocupación de los profesores del área que abogamos porque la asignatura se conozca en dos cursos sistemáticos, aunque temporalmente separados.

 

Con ambos niveles, los profesores y profesoras del área tendríamos más holgura para el conocimiento de los temas programados, diseñados para que los educandos tengan una visión general, pero crítica y coherente, del proceso histórico dominicano iniciado al despuntar el siglo dieciséis.

 

Sabemos que la mayoría de los jóvenes dominicanos entran a las universidades con un desconocimiento desconcertante de la Historia en sentido general y que esa deficiencia se origina en los niveles preuniversitarios del sistema educativo dominicano, donde la Historia se enseña en forma muy precaria. El resultado es que la mayoría de los jóvenes terminan concibiendo la Historia como una materia sin sentido, cuya importancia no comprenden porque no logran relacionarla con el presente. Entendemos que una de las principales metas de los profesores en el aula debe ser que sus alumnos modifiquen esa percepción en la medida en que avanza el curso académico.

 

Metodología y división de la Historia

 

Para lograr que nuestros jóvenes modifiquen sus percepciones acerca de la Historia, es necesario, en primer lugar, variar la vieja metodología de su enseñanza, según la cual el profesor o profesora se limitaba a largas y tediosas exposiciones orales, referidas a personajes, fechas, batallas, anécdotas y otros aspectos secundarios, a veces sin ninguna vinculación con los grandes procesos, que es donde debemos hacer mayor énfasis.

 

La Historia debe ser enseñada a partir de los grandes conjuntos, sin olvidar su orden lógico-cronológico y su relación con los factores internacionales que a veces deciden su desarrollo inmediato. En ese sentido, proponemos una visión diferente acerca de las grandes tendencias que han madurado en el devenir histórico dominicano.

 

Para su mejor comprensión, la Historia debe ser dividida en períodos históricos, un tema en el cual existen muchas diferencias entre los historiadores, quienes han formulados diversas propuestas de “periodización”. Una forma de división de la Historia parte de los grupos humanos y regiones geográficas (Historia de África, por ejemplo), otra parte de temas especializados, que pueden ser la Historia económica, cultural o política de un país o de una región. Las historiografías religiosas parten de algún acontecimiento importante para dividir la Historia, antes o después de Cristo, antes o después de la Hégira (la huida de Mohamed de la Meca a Medina). La historiografía tradicional nos plantea los conceptos de la Prehistoria (la historia de los pueblos sin escritura) y la Historia propiamente dicha, es decir, la Historia de los pueblos con documentos. La Prehistoria suele dividirse a su vez en Paleolítico, Mesolítico, Neolítico y Edad de los metales, mientras que la Historia se subdivide en Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea. Para la historiografía tradicional, el punto de partida de la Historia es la aparición de la escritura, hace aproximadamente 5 mil años. Han existido otras divisiones como salvajismo, barbarie y civilización. El materialismo histórico parte de las sociedades primitiva, esclavista, feudal, capitalista y socialista.

 

Todas esas propuestas están en mejor correspondencia con la Historia de la humanidad, en sentido general. En lo que respecta a la Historia dominicana, las propuestas que manejamos en el presente texto son muy diferentes, pues están relacionadas con las grandes tendencias que han madurados en períodos relativamente cortos.

 

Por ejemplo, en el segundo capítulo de este libro analizamos el encuentro violento de dos culturas diferentes, que concluye, aproximadamente, 40 años después con la extinción de la sociedad aborigen, que arrastraba un menor grado de evolución con relación a la cultura occidental representada por los españoles. Al concluir el conocimiento del segundo capítulo, los educandos deberán comprender, en sentido general, por qué la dominante cultura occidental hizo desaparecer a la sociedad aborigen.

 

Cuando el primer modelo de explotación entró en decadencia, se gestó un nuevo proceso, una nueva tendencia histórica, vinculada con la producción azucarera y la presencia masiva de los negros africanos que dejaron sus huellas, grabadas para siempre, en la formación del pueblo dominicano. Y así, cada capítulo encierra nuestra preocupación por enfocar los grandes conjuntos de la Historia dominicana, sin dejar de apelar, en tanto aspectos secundarios, a la narración, a los detalles que muchas veces ayudan a comprender mejor los aspectos esenciales.

 

El espacio, tiempo y contexto histórico

 

Es muy importante empezar por ubicar a los dicentes en las grandes coordenadas de la Historia que son el espacio, el tiempo y el contexto. Los hechos históricos ocurren en algún lugar, en alguna zona del planeta. Sería de gran interés pedagógico la utilización de mapas históricos y geográficos que ayudan mucho a una mejor exposición y comprensión de la Historia. Lo ideal sería que la historia dominicana tenga como prerrequisito el conocimiento de la geografía universal, continental, regional y nacional. ¿Cómo enseñar la Historia si estamos perdidos en el espacio?

 

Algo similar ocurre con el tiempo. Nunca estará demás que los docentes expliquen que los hechos históricos y las grandes tendencias de la Historia, se desarrollan en una época determinada, que es necesario contextualizarla y captar su diferencia con otras épocas. Es importante aclarar también que para los países occidentales el nacimiento de Jesucristo divide la Historia en antes de Cristo y después de Cristo, que a partir de su llegada empezamos a contar los años y los siglos, que los siglos empiezan en el 01 y terminan en el 00. Así, por ejemplo, 1401 representa el inicio del siglo XV, en 1501 empezó el siglo XVI y así sucesivamente.

 

Definición de conceptos

 

Es necesario definir previamente algunos conceptos si queremos enseñar mejor la historia dominicana. Si preguntamos en el aula qué significa Colonia, el silencio sustituye al murmullo, ese ruido confuso que todo lo trastorna ¿Cómo hablar de colonialismo, colonialista o colonización si casi nadie domina el concepto de Colonia, de donde derivan los anteriores? ¿Y cómo hablar de clases sociales, de modo de producción, de relaciones sociales de producción si casi todos ignoramos esos conceptos y categorías de la sociología científica?

 

Debido a que la enseñanza de la historia dominicana tampoco demanda del novel estudiante haber cursado la asignatura Introducción a las Ciencias Sociales, que sería lo aconsejable, los docentes debemos preocuparnos por no hablar en el desierto, aclarando previamente, o en el transcurso de la exposición, algunos conceptos elementales de los temas objetos de estudio. Los conceptos de esclavitud, feudalismo, capitalismo, factoría, colonia o colonización, colonialismo, raza, etnia, clase social, monarquía, mercantilismo, monopolio, liberal, liberalismo, conservador, conservadurismo, nación, nacionalidad, nacionalismo, república, estado, protectorado, anexión, imperio, imperialismo, soberanía, convención, tratado, constituyente, caudillismo, tirano, dictadura, democracia, neocolonialismo, neoliberalismo, globalización y muchos otros que forman parte del vocabulario para el análisis histórico y que deben ser definidos y relacionados con la historia social dominicana.

 

Un glosario o diccionario de conceptos básicos pudo haber sido incluido en la presente obra, pero desistimos de esa intención debido a que consideramos más conveniente para los dicentes que el texto los defina en la medida en que avanza la exposición y conocimiento de los capítulos.

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Las fuentes de la Historia

 

Para indagar los rastros del pasado, los historiadores utilizamos las huellas dejadas por la actividad del hombre a través del tiempo. Esas huellas son llamadas fuentes de la historia porque nos proporcionan datos acerca del desarrollo de la sociedad humana en distintas épocas y regiones geográficas.

 

Las fuentes históricas pueden ser primarias y secundarias, dependiendo del tipo de información que ellas proporcionan a los exploradores del pasado. ¿Cómo averiguamos el pasado de los pueblos sin escritura? La Prehistoria apenas nos ha legado utensilios, osamentas, armas, arte rupestre, dibujo y vestimentas que nos informan sobre el físico, las costumbres y la vida material del hombre primitivo. A través de esas fuentes primarias podemos conocer aspectos generales sobre los pueblos sin escritura.

 

Tan pronto el hombre inventó la escritura, proliferan los relatos, las inscripciones para conmemorar efemérides y perpetuar la imagen de los héroes, las cartas, los documentos, relaciones y proclamas manuscritas sobre papiro, pergamino y papel. Entonces ha nacido la Historia, de acuerdo a la historiografía tradicional. A esas fuentes primarias les siguen las secundarias. Entre las fuentes de la Historia se citan también la tradición oral y la historia oral o de vida. La tradición oral es la más antigua y consiste en transmitir de una generación a otra los hechos y remembranzas del pasado para que no se olviden, pero ese recurso presenta el inconveniente de que los hechos y recuerdos que pasan de boca en boca se deforman y terminan siendo relatos de sucesos fabulosos. En cambio, la historia oral, la oralidad, es una de las fuentes más recientes en ser aceptada y consiste en rescatar en el presente un pasado no muy lejano. Su principal método es la entrevista a los informantes que han sobrevivido al suceso o acontecimiento histórico. También existen las historias de los historiadores, llamadas historiografía, a las que siempre habrá que consultar.

 

Para la redacción del presente texto consultamos las más varias fuentes escritas y documentales. Asimismo, hemos considerado conveniente insertar, al final de cada capítulo, una bibliografía especial, con énfasis en las obras publicadas más recientemente. La intención es remitir a los lectores e investigadores a otras fuentes bibliográficas importantes, donde podrán encontrar, si así lo desean, otras informaciones sobre uno o varios de los temas abordados en el presente libro. Casi toda la bibliografía sugerida es de reciente publicación y de fácil localización en las librerías y bibliotecas del país. Escapa a los objetivos del presente libro hacer mayor énfasis en referencias bibliográficas muy viejas y agotadas, tomando en cuenta que sus lectores potenciales son los jóvenes de reciente ingreso a las universidades y aquellas personas interesadas en ampliar sus conocimientos acerca de la historia social dominicana.

 

 

Formas de escribir la Historia

 

Algunas personas se preguntan para qué sirve la Historia si la misma resulta ser tan pesada y aburrida. La percepción de que la Histórica debe ser descartada tiene su origen en los tantos géneros o formas en que se ha escrito sobre ella, las cuales han creado confusiones en la conciencia de quienes aún desdeñan su importancia.

 

La Historia se ha escrito en forma de crónicas, donde los sucesos elegidos para ser contados son de la exclusiva preocupación del autor; se ha escrito en forma pragmática, cuando interpretamos la historia para fines prácticos y tendenciosos, para justificar los actos del presente; otras veces se escriben historias con fines típicamente utilitarios, para la educación del Príncipe, del hombre de Estado o del político vulgar; también conocemos la historia divina o providencial, muy vinculada a la enseñanza religiosa, y la historia explicativa o narrativa, la cual resulta muy tediosa porque su principal énfasis consiste en disponer los hechos en un orden temporal, por fechas de aparición; esa historia es al mismo tiempo cronológica, pero resulta insuficiente para un mejor estudio y comprensión de la Historia en sentido general. Existen otras formas de escribir la Historia, entre ellas, la historia anecdótica, porque sus autores se preocupan por los rasgos curiosos o notables de un hecho histórico o de un personaje; también conocemos que la historia popular, que se expresa en leyendas, cuentos y relatos; la historia pictórica que hace énfasis en el muralismo y la historia cinematográfica, donde el movimiento de las imágenes requieren ser narradas. Otras dos formas de recrear la historia son la novela histórica y la historia novelada, aunque no existe aún un consenso para definir y diferenciar ambos subgéneros de la novela, obra literaria donde se narran un conjunto de circunstancias, reales o ficticias, cuyo fin es causar placer estético entre sus lectores.

 

Tantas maneras de explicar el pasado del hombre son, a nuestro juicio, la causa esencial de las confusiones existentes en quienes consideran la Historia hija del invento y la imaginación de los historiadores.

 

La historiografía científica

 

Ciertamente, la Historia es muy vieja como relato, pero muy joven como ciencia. En la actualidad existe y se consolida una nueva tendencia de investigación, análisis, interpretación y exposición de la Historia que sepultará para siempre las visiones mediocres e interesadas de indagar el pasado de la humanidad. Esa nueva tendencia, de carácter científico, consiste en juntar una gran cantidad de datos concretos e informaciones en torno a los temas objetos de investigación, verificar su autenticidad, depurarlos, volver a buscar más datos, observar otras interpretaciones y una vez cumplidos todos esos pasos, y con la ayuda de las Ciencias Auxiliares de la Historia (Sociología, Antropología, Arqueología, Etnografía, Economía, Psicología y la Geografía -física y humana), pasamos a la comprensión, a las respuestas de las hipótesis planteadas, a la comparación, al análisis, a la interpretación y síntesis histórica.

 

De esa manera, la Historia, en tanto reconstrucción del pasado, dejará de ser una materia anecdótica y aburrida y se convertirá en una actividad científica, muy viva y admirada por la gente que desea tener una comprensión global y crítica acerca de las diversas actividades y creaciones de los hombres de otro tiempo, siempre en el marco de sociedades muy variadas y cambiantes, pero comparables entre sí.

 

Actividades sugeridas

 

Debido a que el presente texto es cada vez más consultado en las actividades docentes, elaboramos un conjunto de actividades acorde con su diversidad temática. Los interesados podrán ver que los ejercicios propuestos, al final de cada capítulo, son muy variados: incluyen exámenes de selección múltiples, complete correctamente, ponga falso o verdadero y conteste brevemente. Tan pronto los estudiantes lean, cuestionen y piensen sobre el contenido del o los capítulos de interés, deben responder cuidadosamente los ejercicios solicitados. Esas y otras actividades podrán ser también analizadas y discutidas en grupos, con la debida orientación del profesor o profesora.

 

 

 

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La leyenda de Mackandal

Por: randy2384 | Creado: 24/08/2011 20:06 | |

Entre las fugas que antecedieron a los acontecimientos de 1791, la historiografía haitiana destaca la vida de un negro recién llegado de Guinea que escapaba de sus verdugos y se iba a los montes, donde se juntaba con otros negros fugitivos y les predicaba con tanta vehemencia que aún después del suplicio, seguía inspirando a los que continuaron organizando nuevas rebeliones en la colonia de Saint Domingue a lo largo del siglo dieciocho.

Los  negros se habían mostrado aparentemente resignados a la esclavitud. En repetidas ocasiones habían intentado resistirse a los malos tratos, pero sus amos volvían apresarlos y someterlos a la obediencia más humillante.

No pasó lo mismo con el alzamiento del negro Mackandal en 1757. Él pertenecía a una hacienda en la llanura del Norte. Era hijo de un jefe africano. Muy joven, había sido raptado en  las costas de Guinea y conducido como rehén entre las tribus del Norte africano que profesaban el islamismo. Pertenecía pues a la religión musulmana.

Transportado a la colonia de Saint Domingue, había rápidamente adquirido gran influencia entre sus compañeros de trabajo a causa de su viva inteligencia y de su valentía.

Un día, mientras trabajaba en un trapiche, se atrapó una mano entre los cilindros y hubo que cortársela para soltarlo. Manco, fue encargado para cuidar animales. Al no poder soportar su servilismo, se sintió atraído por la vida aventurera de los negros cimarrones y se fugó. Muy pronto pudo reunir a un grupo al cual predicaba ardientemente una cruzada de muerte contra las crueldades de sus amos. Sus prédicas lo elevaron al rango de un mensajero divino. Se hacía pasar por iluminado, por un profeta inspirado por las divinidades superiores de África y cuya misión sagrada era expulsar a los blancos de la colonia y hacer de ella un reino independiente para los negros. Su influencia había acabado por ganar todas las haciendas de la llanura del Cabo Francés.

Tan pronto daba una orden, el veneno circulaba en la “casa grande”, los talleres quedaban destrozados y se diezmaba el ganado. En las veladas, en los rezos, en los bailes, la gente de color escuchaba con admiración las historias terroríficas de las cuales Mackandal era siempre un héroe de epopeya. Se decía que tenía “poderes” para transformarse en toda clase de animales.

Habían pasado más de cuatro años que los colonos del Norte procuraban detener al incesante líder cimarrón, cuya fama crecía y era muy preocupante. Una noche de diciembre de 1757, Mackandal no pudo resistir el placer de asistir a uno de los bailes que organizaban los negros en una de las tantas habitaciones o haciendas de la llanura. Olvidando toda prudencia, se integró a la multitud de bailarines y se encontró, en medio de la noche, completamente ebrio. Su imprudencia hizo que pronto lo reconocieran. Lo apresaron y lo encerraron en una cabaña, la cual era vigilada por dos sirvientes armados de fusiles, mientras se enviaba un mensaje a las autoridades del Cabo para anunciar la esperada captura del terrible fugitivo. Al despertar, Mackandal se dio cuenta de su cautiverio y pudo desatar sus ataduras y volver a los montes. Se organizó otra búsqueda furiosa hasta que fue encontrado en un cafetal. Conducido a la ciudad bajo una fuerte custodia, fue condenado a la quema en vivo, a la hoguera, el 20 de enero de 1758. Había repetido que los blancos eran incapaces de hacerle morir y que, para escapar de ellos, poseía la capacidad de transformarse en un animal.

El día del suplicio, después de haberse encendido la hoguera, de pronto se produjo otro incidente que agitó vivamente la imaginación de la multitud que se había reunido en la plaza pública de la ciudad para ver el final de un cimarrón que ya se había convertido en una leyenda viviente. Sea que el poste al cual estaba atado no era lo suficientemente sólido, o que las cuerdas que lo amarraban cedieran al efecto de los violentos sobresaltos de su cuerpo al contacto con las llamas, el negro saltó del fuego pronunciando unas cuantas palabras cabalísticas. El pánico cundió entre los presentes, quienes gritaban ¡se salvó Mackandal! Aunque el condenado fue retenido y echado de nuevo al fuego ardiente, en los negros de la colonia quedó la creencia de que el estoico cimarrón no estaba muerto y que reaparecería tarde o temprano para liberar a su pueblo.

Esa convicción desempeñó una gran influencia en la organización de las revueltas que estallaron a partir del 14 de agosto de 1791, cuando otro líder negro llamado Buckman, sacerdote del vuduísmo, convocó una asamblea en un bosque de la llanura, dando inicio a la gran insurrección que terminó siendo dirigida por el inmortal Toussaint Louverture.

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Primeras Mujeres del Patriotismo Dominicano

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 14:26 | | | #Cont:1

María Trinidad Sánchez

 

Es la primera heroína dominicana. Ella ocupó el primer lugar entre las mujeres participantes en la proclamación de la independencia dominicana. En sus faldas llevaba la pólvora para los patriotas que se citaron con la gloria la noche heroica del 27 de febrero de 1844. Había nacido en Santo Domingo el 16 de junio de 1794. Hija de Fernando Raimundo Sánchez e Isidora Ramona, mujer de buena formación que inició en los estudios elementales a su sobrino Francisco del Rosario Sánchez. Meses después que el tirano Pedro Santana expulsó del país a los líderes trinitarios, María Trinidad Sánchez organizó una conspiración contra el gobierno, en compañía de su sobrino Andrés, el venezolano José del Carmen Figueroa y Nicolás de Barias. La conspiración fue descubierta y la heroína y sus compañeros fueron condenados a la pena de muerte, dando inicio a los crímenes políticos en la historia dominicana. Algunos historiadores han dicho que la condena no emanó de Pedro Santana, sino de un tribunal militar y de algunos ministros en conflictos dentro del gobierno. No olvidemos que la heroína y sus valientes compañeros fueron fusilados el 27 de febrero de 1845, cuando ya Santana era el amo y señor dela PrimeraRepública.Tres descargas de fusilería acabaron con la vida de aquella estoica mujer que meses antes había cumplido cincuenta años de edad.

 

Manuela Díez Jiménez

 

Nació en la villa de Santa Cruz de El Seibo “en la segunda quincena de junio del año 1786”. Fueron sus padres Antonio Díez, español, y la seibana Rufina Jiménez. Manuela casó con Juan José Duarte, comerciante catalán, procreando una numerosa familia de hembras y varones que se distinguieron en los preparativos de la independencia.

Doña Manuela sobresale entre las primeras mujeres de la independencia no sólo por haber concebido en su vientre y amamantar en su seno al padre fundador dela República, sino también porque “sacrificó su patrimonio, derramó lágrimas amargas, sufrió persecuciones sin cuento hasta ser arrojada para siempre, en unión de sus hijas huérfanas, a llorar su viudez y a terminar su vida en una tierra extraña, en cuyo suelo se confundieron en lamentable y doloroso olvido sus huesos venerables, dignos del solemne reposo en el Panteón Nacional”.

Doña Manuela y sus hijos fueron desterrados por el primer gobierno de Pedro Santana.  Todos residieron en Caracas, la capital venezolana y allí murieron también. Doña Manuela murió el 31 de diciembre de 1858.

 

Rosa Duarte

 

De las hermanas de Juan Pablo Duarte, Rosa es la más popular porque fue una de las mujeres que mejor conocía “los secretos revolucionarios de los patriotas independentistas, para los cuales supo convertir en balas las planchas de plomo que había en el almacén de su padre”. Rosa siempre compartió con Juan Pablo sus momentos más difíciles. Ella era la secretaria particular del patricio. Gracias al elevado interés con que participaba en los trajines conspirativos, pudo luego redactar sus Apuntes, donde se conocen los detalles de las labores revolucionarias en aquellos tiempos. Desterrada por Santana en 1845, junto a su madre y sus hermanos, vivió en Caracas hasta su muerte ocurrida el 26 de octubre de 1888.

 

Concepción Bona y María de Jesús Pina

 

La señorita Concepción Bona Hernández había cumplido 19 años cuando confeccionó la primera bandera dominicana “que acariciaron los vientos en la noche épica del 27 de febrero de 1844”, ideada por Juan Pablo Duarte e izada por primera vez en el histórico baluarte del Conde, símbolo de la dominicanidad. Bona vivía al frente del baluarte junto a sus padres y hermanos, una familia acomodada de la capital que simpatizaba e hizo sus aportes a la causa de la independencia.

Duarte había concebido la bandera dominicana separando los colores azul y rojo de la bandera haitiana con una cruz blanca, para significar que el pueblo dominicano, tan pronto lograra su libertad y su independencia, “proclamaba también la unidad de todas las razas por los vínculos de la civilización y el cristianismo”.

La señorita Bona se distinguió además por haber construido, junto a su esposo, una familia unida y laboriosa, un ejemplo para la sociedad dominicana. Se inclinó reverente, ante el mandato imperativo de la muerte, el 2 de julio de 1901.

La señorita María de Jesús Pina colaboró con su prima y vecina Concepción Bona en la confección de la primera bandera nacional que enarbolaron los patriotas enla Puertadel Conde. Ambas jóvenes pertenecían a dos familias “ardientemente adscritas al servicio de la causa revolucionaria”. Don Ignacio Bona fue el padre de Concepción y Juan Pina, el padre de María de Jesús. La señorita Bona era sobrina de don Juan Pina, el padre también de Pedro Alejandrino Pina, “una de las figuras más puras del sacro colegio duartista”. La familia Pina sería el tronco de otros consagrados patriotas a lo largo del siglo diecinueve. La señorita Pina se aferró también a la enseñanza, estableciendo una escuela en su propio hogar. Su entusiasta colaboración en la confección de la bandera es suficiente para figurar entre las primeras mujeres dominicanas que lucharon por la libertad y la independencia de la patria. Murió a la temprana edad de 30 años, el 10 de enero de 1858.

 

Josefa Antonia Pérez de la Paz (Chepita)

 

Residía doña Josefa en una modesta casa de madera, ubicada frente a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la ahora calle Arzobispo Nouel de la zona colonial de Santo Domingo. La casa de Chepita Pérez, así la llamaban sus coetáneos, fue elegida por Juan Pablo Duarte y sus compañeros para fundar, el 16 de julio de 1838, la organización política llamada La Trinitaria, cuna de la patria.

Que Duarte y sus discípulos eligieran el hogar de doña Chepita para establecer la primera organización política del país, en los años de mayor intolerancia de las autoridades haitianas, no sólo es una prueba de respeto y confianza hacia ella, sino también el mejor de los ejemplos de que sin la participación de la mujer, mayores hubiesen sido los rigores del patriotismo dominicano en sus momentos más cruciales.

Permitir una reunión secreta y muy arriesgada en su casa no sería su único servicio a la patria, sino haber sido la madre de Juan Isidro Pérez dela Paz, “uno de los próceres más puros de que pueda sentirse enaltecido el patriotismo nacional”.

Muy joven, doña Chepita Perez dela Pazcontrajo matrimonio con un capitán oriundo de Polonia llamado Antonio Beer, procreando varios hijos. Había nacido en Santo Domingo el 2 de marzo de 1788. Fueron sus padres Juan Isidro Pérez dela Paz, abogado, y doña Francisca Valerio. Chepita murió en su ciudad natal el 20 de julio de 1855.

 

María Baltasara de los Reyes

 

De ella se sabe que fue la primera mujer que, armada de un fusil, dijo presente la noche del 27 de febrero de 1844 cuando se proclamó el nacimiento dela República. Enla madrugada del 28 de febrero, sirvió de guardia en una de las fortalezas de la ciudad de Santo Domingo, “e hizo varias incursiones atrevidas en el río Ozama”.

Nacida en la capital en el año de 1798, fue la madre del prócer de la independencia Juan Alejandro Acosta. Cuando en julio de 1843 el nuevo Presidente haitiano, Charles Hérard, se presentó con sus soldados en Santo Domingo para desarticular al movimiento trinitario que había triunfado en las elecciones municipales del mes anterior, María Baltasara ocultó en su casa a Juan Pablo Duarte que era perseguido con saña por el nuevo amo de la situación haitiana. Falleció en 1867, en una común de Higüey llamada Santa Cruz de Gato, donde vivió sus últimos años, en compañía de su hijo, que siempre se distinguió como un destacado soldado de marina.

 

Micaela y su hija Froilana

 

Dice el fecundo y meticuloso historiador higüeyano Vetilio Alfau Durán que en los primeros años del siglo diecinueve, numerosas familias dominicanas se vieron forzadas a abandonar las villas fronterizas donde vivían debido a los desmanes de los haitianos y que algunas de ellas se establecieron en la común de El Seibo, siendo esa la razón de que la villa oriental “se convirtiera en el centro de las conspiraciones” en los últimos años de la ocupación haitiana de Santo Domingo.

Entre las familias desplazadas a la común oriental se citan a los Rivera, Cabral, Santana, Familia, Luna, entre otras. Micaela Antonia de Rivera había nacido el 13 de julio de 1785 en la histórica villa de Hincha, fruto de la unión matrimonial de Pedro de Rivera y Antonia de Soto. A la edad de 20 años, Micaela casó con Miguel Febles, destacado soldado de la batalla de Palo Hincado y procrearon tres varones y una hija llamada Froilana, nacida en 1814.

Doña Micaela era propietaria de extensos hatos cuando en 1828 contrajo segunda nupcias con Pedro Santana, sin dejar descendencia. Siendo la esposa de Santana, Micaela y su hija Froilana, que casó con Ramón Santana, hermano gemelo de Pedro, “se destacaron en la fabricación de cartuchos” para los soldados seibanos que vendrían a formar parte del ejército que derrotó a los haitianos en las primeras batallas de la independencia dominicana.

Doña Micaela y su hija “también sacrificaron sus prendas y sus haberes para la compra de los primeros buques que debían formar la flotilla nacional, encargada de la defensa de nuestras costas en 1844”. Doña Micaela murió en la provincia de El Seibo a mediados de 1854. La hija continuaría su ejemplo y por su oposición a la dictadura de los seis años de Báez fue desterrada a Puerto Rico, donde adquirió conocimientos de medicina que luego practicó en su villa natal, donde murió el 29 de julio de 1888.

 

Ana Valverde

 

Pertenecía a una distinguida familia de patriotas santiaguenses que prestaron valiosos servicios a la causa de la independencia. Al igual que otras mujeres, fabricó muchas balas para la acción heroica de febrero. Por su adhesión a Juan Pablo Duarte, ella y sus familiares fueron expulsadas del país por Pedro Santana. Nacida en Santiago de los Caballeros hacia el año de 1798 en el seno de una familia acomodada, falleció soltera el 20 de noviembre de 1864 en Santo Domingo.

 

Filomena Gómez de Cova

 

A doña Filomena Gómez, viuda Cova, corresponde la gloria de haber traído de Caracas la blanca flor que sirvió de símbolo distintivo a las jóvenes simpatizantes de la causa independentista y que ellas exhibían con orgullo, llevándola en el pecho, en su cabellera o en un ojal de su vestido. Esa cándida flor, símbolo de pureza, fue conocida en Santo Domingo con el nombre de filoria, con el cual los seguidores de Santana quisieron ridiculizar a los jóvenes duartistas cuando en una ocasión, cargados de ironía, vociferaron en la plaza pública de la capital ¡abajo los filorios! Filomena era mujer de apreciable instrucción y pertenecía a una familia dominicana de ilustre abolengo. Nació en Santo Domingo en 1800 y murió nonagenaria el 9 de mayo de 1893 en la ciudad que la vio nacer.

 

Rosa Montás de Duvergé

 

Fue la esposa inseparable del héroe que durante cuatro años de rudo y constante batallar en los campos del Sur, detenía y derrotaba a los invasores haitianos. Como gobernador de la provincia de Azua y jefe militar de las fronteras, Antonio Duvergé combatió casi a diario en Azua, El Memiso, El Número, Cachimán, Las Matas, Cambronal, Bánica y Ocoa contra las huestes occidentales que insistían en la unificación forzada dela Isla.Encada una de aquellas batallas, doña Rosa Montás acompañó a su esposo y se dedicó a curar heridos y se desprendía de sus escasos bienes para darle de comer a los soldados que comandaba el héroe para defender la frontera. Después que su esposo y su hijo fueron fusilados por orden del general Santana en 1855, doña Rosa fijó su residencia definitiva en Higüey, donde vivió, pobre y olvidada, los siguientes cuarentas años. Murió el 19 de octubre de 1895, a la edad de 82 años.

 

Petronila Abreu y su hermana Altagracia

 

La señorita Petronila Abreu y Delgado era hermana de doña Altagracia, la esposa del prócer trinitario Juan Nepomuceno Ravelo, cuya familia “fue de las que en el silencio del hogar, acaso en la alta noche, fabricaron balas” para la acción que dejó proclamada el nacimiento dela República.Petronilay su inseparable hermana sacaron pólvora y municiones de la casa de Ravelo y las llevaron a la suya, donde las tomaron los patriotas que conquistaron el baluarte del Conde. Petronila nació en la capital el 13 de mayo de 1815. Cuando Ravelo y Altagracia abandonaron el país en 1858 para irse a vivir a Cuba, donde pasaron el resto de sus vidas, la señorita Petronila siguió también el camino de la pareja y murió el 4 de octubre de 1904, sin que volviera a su patria.

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Las sedes de los gobiernos dominicanos

Por: randy2384 | Creado: 24/08/2011 20:13 | |

Cuatro sedes diferentes han alojado a los gobiernos dominicanos, desde la fundación de la República hasta el presente.

En los primeros años de la República, sirvieron de sedes del gobierno dos viejos palacios, uno llamado de la Real Audiencia, que son los edificios que ahora ocupa el Museo de las Casas Reales, ubicado en la calle Las Damas esquina Mercedes de la zona colonial de Santo Domingo, y el otro llamado “Palacio de Borgellá”, ubicado en calle Isabel la Católica, frente a la antigua Plaza de Armas, llamada ahora Parque Colón. La Real Audiencia fue la sede de los gobernadores españoles en la época colonial y el “Palacio de Borgellá” fue remodelado por el gobernador haitiano en Santo Domingo Gerónimo Maximiliano Borgellá, nombrado por el Presidente Boyer, en los primeros años de la ocupación haitiana. Durante muchos tiempo, ambas edificaciones sirvieron de asiento a los gobierno dominicanos, hasta 1924, cuando el Presidente Horacio Vásquez, tan pronto fue juramentado, ordenó trasladar la sede del gobierno a una mansión de dos niveles donde había funcionado la Rectoría General de Aduanas, un edificio de estilo virginiano construido por mister Pulliam “con los fondos sobrantes del 5 por ciento de las recaudaciones que se le asignaba para administrar las aduanas dominicanas”.

Desde entonces, la sede fue bautizada con el nombre de Mansión Presidencial, hasta el 6 de enero de 1944, cuando Trujillo dictó una ley que ordenaba su destrucción y dispuso que en ese mismo lugar se iniciara la construcción del actual Palacio Nacional, símbolo del poder político de la nación, inaugurado el 28 de agosto de 1947.

Llama la atención que las sedes de los gobiernos dominicanos han sido denominadas, en distintas épocas, Palacio de los Capitanes Generales o Palacio de la Real Audiencia, en tiempos de la colonia; Palacio de Borgellá, en tiempos de la ocupación haitiana y después de la independencia nacional, Palacio de Gobierno, Casa de Gobierno, Palacio del Ejecutivo, Mansión Presidencial, Capitolio Nacional y Palacio Nacional. En otros países las sedes de los gobiernos tienen nombres especiales.

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¿De dónde viene el gentilicio ‘dominicano’?

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 14:27 | |
El gentilicio es el nombre o adjetivo que expresa el lugar de origen o nacionalidad de una persona o grupo de personas. El gentilicio es el nombre con que denominamos a la gente de un país. Si usted es de Venezuela, le llaman venezolano; si usted es de Puerto Rico, le llaman puertorriqueño; si usted es de Haití, le llamarán haitiano; pero si es de los Estados Unidos de América, ¿cómo le llamarán?¿americano?¿norteamericano?  ¡No! Usted debe ser llamado estadounidense; no americano, ni norteamericano, porque americano somos todos los habitantes que vivimos en un vasto continente llamado América. También descartamos que usted sea llamado norteamericano, porque en esa amplia región de América, ubicada al Norte, existen tres países, uno llamado Canadá, otro llamado Estados Unidos de América y un tercero llamado México. Esos tres países forman a América del Norte o Norteamérica, pero desde el siglo diecinueve existe la costumbre de identificar a los estadounidenses como ‘americanos’ o ‘norteamericanos’, costumbre que debe ser descartada ya.

¿Y el gentilicio ‘dominicano’, de dónde viene?

Varios historiadores dominicanos han sugerido que nuestro gentilicio se deriva de Santo Domingo, nombre de la ciudad Primada de América, capital de la Isla de Santo Domingo que empezó a ganar fama desde los inicios del siglo dieciséis. De aceptar que el gentilicio ‘dominicano’ viene del nombre del Santo que fundó la orden de Los Dominicos, llamado Santo Domingo de Guzmán Garcés, entonces nuestro gentilicio sería ‘dominganos’, no ‘dominicanos’.

Sucedió, sin embargo, que a la orden de Los Dominicos le llamaban también orden dominicana o de los predicadores y los primeros frailes dominicos arribaron a la ciudad de Santo Domingo en el año 1510, cuando la ciudad llevaba más de una década de fundada ¿Y quién fundó la ciudad?¿Por qué la llamó de Santo Domingo? La villa de Santo Domingo fue fundada por Bartolomé Colón en una fecha muy discutida aún, pero aceptamos que la fundó un 4 de agosto de 1496 ó 1498, a la orilla oriental del río Ozama y la llamó de Santo Domingo por motivos que también se discuten ahora; una versión dice que la llamó Santo Domingo porque la fundó el día de un Santo llamado Santo Domingo de Guzmán Garcés; otra dice que la llamó así porque ese día, 4 de agosto, era Domingo, el último día de la semana, y una tercera versión, bastante difundida, cree que la llamó Santo Domingo en honor al padre de los Colón que le llamaban Domingo Colón ¿No sería por esas tres razones?

Cuando llegaron Los Dominicos ya la ciudad de Santo Domingo llevaba catorce o doce años de fundada y reconocemos que su nombre tenía ya cierta fama en Europa occidental y en algunos territorios americanos, pero el gentilicio ‘dominicano’, literalmente los Perros (canis) de Dios (dominus), proviene del nombre de la orden de Los Dominicos, que se hicieron famosos y gloriosos, a partir del 21 de diciembre de 1511, último Domingo de Adviento de aquel año, cuando uno de ellos, llamado Antonio Montesino, fue escogido para que leyera un sermón a nombre de todos los frailes dominicos, ante la presencia del virrey Diego Colón, su esposa María de Toledo, los funcionarios del gobierno colonial y los encomenderos que maltrataban y esclavizaban a los aborígenes de la isla que Colón llamó La Española, no La Hispaniola, como escriben algunos despistados.

Después de aquel histórico discurso, que retumbó con fuerza en España, la orden dominicana ganó fama, gloria y prestigio; nadie olvidó el sermón y la palabra ‘dominicano’ aparece por primera vez en un novenario católico de 1738. Años después, cuando empezaba a despertar la conciencia de los naturales de Isla, uno de sus hijos, llamado Luís Joseph Peguero, primer ‘historiador’ del país, usó también el gentilicio para identificar a los nativos de la parte española de la Isla de Santo Domingo.  Y desde 1801 es muy frecuente el uso del gentilicio en la literatura colonial.

No fue del nombre de la ciudad que surgió el gentilicio dominicano, sino del nombre de la orden religiosa llamada Los Dominicos.
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¿Cuál es el nombre de nuestra Isla?

Por: randy2384 | Creado: 24/08/2011 20:06 | |

Los aborígenes llamaban a nuestra Isla de distintas maneras: Haití, Quisqueya, Babeque y Bohío, según lograron recoger los primeros cronistas que acompañaron a Cristóbal Colón en sus primeros viajes. Cada uno de esos nombres tenía un significado especial para los primitivos habitantes, aunque el más popular entre ellos era Haití, que significaba “tierra montañosa”. Con relación al nombre de Quisqueya, ha habido debates entre historiadores dominicanos que han cuestionado el origen de la palabra, pero la tradición dominicana la ha aceptado como uno de los nombres de la Isla que en la lengua taína significaba “tierra madre”.

Un miércoles 5 de diciembre de 1492 Colón descubrió la isla de Haití, atraído por las informaciones que les señalaron los indios de Cuba sobre la existencia de otras islas cercanas. Al observar el primer Almirante la grandeza y la hermosura de su flora y su fauna, viendo que la tierra que pisaba tenía semejanza con la de España, decidió un domingo 9 de diciembre, en el hoy llamado Cabo de San Nicolás, bautizarla con el nuevo nombre de La Española, según se lee bien claro en su Diario de Navegación.

Ocurrió, sin embargo, que un ilustre cronista de origen italiano, que nunca vino a América, pero que sí vivió muchos años en España sirviéndole a la Corona, llamado Pedro Mártir de Anglería, asistió a la apoteosis que los reyes católicos organizaron en Barcelona para recibir a Colón que regresaba triunfante de su primer viaje. Mártir de Anglería empezó a escribir sobre los nuevos territorios descubiertos usando las informaciones que les daban los viajeros, hasta que concluyó una de las más interesantes obras sobre el nuevo continente, intitulada Décadas del Nuevo Mundo, escrita en latín, no en castellano. Así, por ejemplo, en vez de escribir La Española, escribió La Hispaniola; en vez de escribir España, escribió Hispania...

La obra de Mártir de Anglería fue traducida al inglés y otros idiomas mucho antes que las obras escritas por otros destacados cronistas que sí se pasaron gran parte de sus vidas en la Isla que descubrió Colón. Las traducciones inglesas conservaron la ortografía de los nombres propios escritos en las Décadas del Nuevo Mundo, y esa es la razón por qué en la literatura y en la cartografía de los ingleses y estadounidenses se generalizó el uso de La Hispaniola, en vez de La Española.

En los primeros años del siglo dieciséis, debido a la importancia que ganaba la ciudad de Santo Domingo, convertida ya en el epicentro de la conquista española en el resto del continente americano, empezó a llamarse Isla de Santo Domingo. Así lo aceptaron sus habitantes, las autoridades y los comerciantes europeos que visitaban la ciudad y su puerto y así quedó ratificado para siempre en los tratados internacionales que España firmó con Francia, uno llamado de Aranjez y otro llamado de Basilea. En el artículo noveno de ambos tratados se habla de la Isla de Santo Domingo como el nombre internacionalmente reconocido por las dos principales potencias que durante casi dos siglos se disputaron la posesión del territorio insular. En el siglo diecinueve se firmaron otros convenios internacionales y abundan los documentos oficiales donde se ratifica ese mismo nombre.

No existen, pues, razones para seguir repitiendo el error de llamar a nuestra Isla con nombres superados por la locomotora de la historia.

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Bibliografía de Historia Dominicana

Por: randy2384 | Creado: 24/08/2011 20:05 | |

 

 

 

Bibliografía sugerida y comentada, por capítulo, del libro:

Historia de República Dominicana

 (Desde Cristóbal Colón hasta el presente)

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Nota del autor: La siguiente bibliografía corresponde al libro Historia de República Dominicana (Desde Cristóbal Colón hasta el presente), cuarta edición, diciembre 2011. La nueva edición está organizada en veintidós capítulos; al final de cada uno se inserta la siguiente bibliografía seleccionada, brevemente comentada. Los interesados podrán observar que en algunos capítulos que las fuentes bibliográficas están organizadas en forma distinta. Debido a que la presente bibliografía estará también disponible en el portal del autor (historiadominicana.globered.com), prometemos a los lectores mantenerla debidamente actualizada, incluyendo en ella los nuevos títulos que lleguen a nuestras manos.  Filiberto Cruz Sánchez.

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Capítulo uno

Europa occidental en la época del descubrimiento

 

Con relación al primer capítulo del libro, referido a la época del Renacimiento europeo iniciado en el siglo quince, la bibliografía disponible es amplísima. Una visión resumida de la época la ofrece el libro de 118 páginas de María de los Ángeles Pérez Samper, profesora titular de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona, titulado: Las claves de la Europa Renacentista, 1453-1556. Colección Las Claves de la Historia, Editorial Planeta, Barcelona (España), 1991. Se trata de un texto breve, muy bien ilustrado, donde el lector podrá adentrarse en las grandes tendencias que separan al mundo medieval del mundo moderno. Y a propósito del Quinto Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América, algunas editoras españolas publicaron varias obras relacionadas con la magna empresa. Una de ellas, bajo la dirección de Ion de la Riva, titulada: 1492-1992. Un solo mundo. Es una obra enciclopédica, con cientos de ilustraciones a todo color referidas a la época. Editora Lunwerg, Barcelona, 1990. Otras dos obras muy parecidas son: Atlas de Colón y los Grandes Descubrimientos, de Kenneth Nebenzhal, Editorial Magisterio Español, Madrid, 1990 y Los viajes de Colón, el gran descubrimiento, en dos gruesos volúmenes, de Paolo Emilio Taviani. Editorial Planeta-Agostini, Barcelona, 1989. Las enciclopedias son también fuentes de primera cuando buscamos más informaciones sobre los inicios del mundo moderno. Una visión global de las grandes corrientes de la historia nos permite una mejor comprensión cuando estudiamos los procesos y los acontecimientos históricos nacionales. Por ejemplo, el Grupo Editorial Océano, de Barcelona, publicó en el año 2001 una Historia Universal (www.oceano.com) en un sólo volumen con más de 1,200 páginas con excelentes imágenes, donde los lectores podrán ampliar sus conocimientos en torno a la Edad Moderna, desde las páginas 358 hasta la 576. La editora Educar Cultural y Recreativa, S. A., de Colombia, publicó en el 2003 (www.educar.com.co) una pequeña enciclopedia intitulada Biblioteca Práctica Educar. En el volumen relativo a las ciencias sociales existen numerosos esquemas muy bien resumidos sobre la época del Renacimiento. Abundan también otras historias universales de reconocidos historiadores contemporáneos. Por ejemplo, la editora McGraw-Hill Interamericana (www.mcgraw-hill.com.mx), publicó Estudio de las civilizaciones occidentales, en varios volúmenes, México, 2003, de varios autores, especialistas en los temas tratados. Para el estudio del Renacimiento recomendamos los capítulos 3 y 4 del volumen 2. Julio Escribano Hernández publicó Vida y Costumbres en el Renacimiento. Edimat Libros, S. A. (www.edimat.es), Madrid, 2006. La editora Pearson Hall, de México, publicó en el año 2008 su Historia Universal, de varios autores. Para los fines de este capítulo, recomendamos la lectura de los primeros tres capítulos de ese interesante y actualizado libro que nos ofrece una panorámica del mundo moderno y contemporáneo, incluyendo los primeros años del tercer milenio (www.pearsoneducacion.net/historia). Con relación a la España de la época del descubrimiento, consúltese la obra de Joseph M. Walker, Historia de España, publicada por la editora Edimat Libros, Madrid, 1999. Recomendamos los capítulos 6 y 7. De José Antonio Vaca de Osma se conoce Historia de España para jóvenes del siglo XXI, Ediciones RIALP, S. A., Madrid, 2003. La obra es más bien una apología de la monarquía española. A partir del capítulo dieciséis encontramos informaciones sobre los reyes católicos y sus descendientes. Un volumen más reciente y actualizado, resumido y con excelentes imágenes históricas, impresas a todo color, es el Atlas Ilustrado de la Historia de España, de María Pilar Queralt del Hierro. Susaeta ediciones, S. A. (www.susaeta.com), Madrid, 2006. Con relación a las Capitulaciones de Santa Fe, se conoce la excelente obra de Antonio Rumeu de Armas: Nueva luz sobre las Capitulaciones de Santa Fe de 1492 concertadas entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón. Estudio institucional y diplomático. Publicaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1985. Unos textos más viejos, pero muy interesantes, es la Colección Villasis, de varios autores, publicada en Sevilla en 1950. El volumen III, escrito por J. Moreno Escribano, S.J., resume la historia de España, desde la toma de Constantinopla en 1453, que da inicio al mundo moderno, hasta la guerra civil española iniciada en 1936. Con relación a la biografía de Cristóbal Colón y sus viajes, la bibliografía también es inmensa. Empecemos por la más reciente, Columbiana. Estudios sobre Cristóbal Colón. 1984-2006, de Juan Gil, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla. La voluminosa obra de Gil fue publicada en el año 2007 por la Academia Dominicana de la Historia. Es una de las más completa sobre el Primer Almirante. De la historiadora española Consuelo Valera  conocemos: Cristóbal Colón: Textos y Documentos Completos. Nuevas Cartas. Edición de Juan Gil, Madrid, 1992. También de la misma autora, el Archivo General de la Nación (República Dominicana) publicó: Cristóbal Colón y la Construcción de un Nuevo Mundo. Estudios, 1983-2008. Editora Búho, Santo Domingo, 2010. Otra biografía de Colón es la del ruso Yákov Svet, traducida al español y publicada por la Editorial Progreso, Moscú, 1987, cinco años antes de la celebración del Quinto Centenario. Es una biografía crítica, muy objetiva y bien ilustrada. De Samuel Eliot Morison: Cristóbal Colón, marino. Escrita con prosa elegante y sencilla, es una excelente biografía del Gran Navegante. Editorial Diana, México, 1991. La Editorial Cultura y Progreso, S. A., Bilbao, España, publicó en 1977 Cristóbal Colón, los cuatro viajes del almirante y su testamento. En esa obra está el Diario de Navegación del genovés y su Testamento. Otra excelente biografía del Capitán General es la Salvador de Madariaga, historiador español de amplia trayectoria, titulada: Vida del muy magnifico señor don Cristóbal Colón. Editorial Espasa-Galpe, quinta edición, Madrid, 1992. La editora Edimat Libros publicó en el año 2003, como parte de su Colección Grandes Biografías, otra interesante biografía de Cristóbal Colón. La Fundación Corripio, Santo Domingo, 1994, publicó: Cristóbal Colón. Diario de navegación y otros ensayos. De Alfredo Iriarte existe Cristóbal Colón y el Descubrimiento, Editorial Panamericana, Santafé de Bogotá, 1998. En 1965, Ediciones Castilla, S. A., Madrid, tradujo al español la biografía de Armand Bernardini, Christophe Colomb. La Sociedad Dominicana de Bibliófilos ha traducido y publicado varias obras de autores estadounidenses, entre ellas, la de Washington Irving, Vida y Viajes de Cristóbal Colón y En la Estela de Colón, de Frederick A. Ober. Del ex embajador de los Estados Unidos de América en República Dominicana Robert A. Hurwitch se conoce su ensayo: Colón e Isabel (Cita con el destino), publicado con el patrocinio de la Fundación Isabela, editora Corripio, Santo Domingo, 1988. De Emilio Rodríguez Demorizi existe su opúsculo Colón en la Española. Itinerario y biografía. Publicado por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos en 1974. Y de los restos de Colón, la bibliografía publicada hasta ahora es innumerable. Sugerimos a los lectores: Los restos de Colón. Bibliografía, de Frank Moya Pons. Publicada porla Academia Dominicana dela Historia, Santo Domingo, 2006. Otras fuentes bibliográficas relacionadas con el contenido del capítulo uno podrán ser observadas en la lectura sugerida del capítulo dos.

 

 

Capítulo dos

Conquista, colonización y exterminio de la sociedad aborigen, 1492-1533

 

 

-Alegría, Ricardo E.: Apuntes en torno a la mitología de los taínos de las Antillas mayores y sus orígenes suramericanos. Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Publicaciones del Museo del Hombre Dominicano, 1978.

-Arvelo, Jackelyn: Historia de Santo Domingo (3,000 A. C. -1586). SUSAETA Ediciones Dominicanas, Santo Domingo, 1991.

-Báez Díaz, Tomás: Quinto Centenario. Colección Quinto Centenario, Impresora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1992.

-Benzoni, M. Girolamo: La Historia del Nuevo Mundo. Publicado porla Academia Nacional dela Historia de Venezuela. Caracas, 1967.

-Boletín de la Sociedad Dominicana de Geografía, No. 6, Santo Domingo, 1977.

-Boletín del Archivo General de la Nación (BAGN), No. 120, Santo Domingo, 2008.

-Cassá, Roberto: Los Indios de las Antillas. Editorial Mapfre, Madrid, 1992.

-Cassá Bernardo de Quirós, Constancio (Compilador): Javier Malagón Barceló, el derecho indiano y su exilio en la República Dominicana. Publicaciones de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y el Archivo General de la Nación. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 2010.

-Casas, fray Bartolomé de las: Historia de las Indias, tomos 1, 2 y 3. Ediciones del Continente, Florida, EE. UU., 1985.

-Conde, Pedro: Notas sobre Enriquillo. Editora Taller, Santo Domingo, 1978.

- Córdoba, Fray Pedro de: Doctrinas Cristinas y Cartas. Ediciones dela Fundación Corripio, Santo Domingo, 1988.

-Chez Checo, José: Montesino 1511. Dimensión universal de un sermón. Editora Búho, Santo Domingo, 2011.

-De Lara, Juan Jacobo: Léxico y nomenclatura en documentos del descubrimiento. Publicación dela Sociedad Dominicana de Geografía. Editora Educativa Dominicana, Santo Domingo, 1975.

-Del Río Moreno, Justo L.: Los inicios de la agricultura europea en el Nuevo Mundo, 1492-1542. Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia, volumen XCVI, Santo Domingo, 2012.

-Deive, Carlos Esteban: El indio, el negro y la vida tradicional dominicana. Ediciones del Museo del Hombre Dominicano. Editora Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1978.

-Errasti, Mariano, O. F. M.: Los primeros franciscanos en América. Isla Española, 1493-1520. Publicaciones de la Fundación García Arévalo Inc. Serie Investigaciones 18. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1998.

-Flores Santana, Monseñor Juan Antonio: La Isla Española, cuna de la evangelización de América. Ediciones Ferilibro, Santo Domingo, 2011.

-García Arévalo, Manuel A.: Dimensión y Perspectiva del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Colección Quinto Centenario, Santo Domingo, 1990;

------------ Santo Domingo en ocasión del Quinto Centenario. Colección Quinto Centenario, Santo Domingo, 1993.

-García Menéndez, Alberto A.: Los jueces de apelación de La Española y su residencia. Publicaciones del Museo de Las Casas Reales. Santo Domingo, 1980.

-Haring H., Clarence: El imperio hispánico en América. Ediciones Solar y Librería Machette, S. A. Buenos Aires, Argentina, segunda edición de 1972.

-Henríquez Ureña, Max: Panorama Histórico de la Literatura Dominicana, tomos I y II, segunda edición, Editora del Caribe, 1966.-

-Lamb, Ursula: Frey Nicolás de Ovando, Gobernador de Las Indias. Ediciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Inc. Santo Domingo, 1977.

-Larrazabal Blanco, Carlos: Toponimia. Publicación dela Sociedad Dominicana de Geografía. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1972.

-Lebrón Saviñón, Carlos: Este negro nuestro a quien debemos querer (Un estudio etnológico acerca del negro en América). Editora Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1978.

-Malagón Barceló, Javier: El Distrito de la Audiencia de Santo Domingo. Publicaciones dela Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, Rep. Dom., 1977.

-Martínez-Hidalgo, José María: Las naves del descubrimiento y sus hombres. Editorial MAPFRE, Madrid, 1992.

-Martir de Anglería, Pedro: Décadas del Nuevo Mundo, tomos I y II. Ediciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Inc. Editora Corripio, Santo Domingo, 1989.

-Mena, Miguel D.: Iglesia, espacio y poder: Santo Domingo (1498-1521). Experiencia fundacional del Nuevo Mundo. Publicaciones del Archivo General dela Nación, Santo Domingo, 2007.

-Mira Caballos, Esteban: La Española, epicentro del Caribe en el siglo XVI. Publicaciones dela Academia Dominicana dela Historia, volumen XCI, Santo Domingo, 2010.

-Moya Pons, Frank: La Española en el Siglo XVI. 1493-1520 (Trabajo, Sociedad y Política en la Economía del Oro). Tercera edición dela UCMM, Santiago, República Dominicana, 1978;

------------ Historia Colonial de Santo Domingo. Industrias Gráficas M. Pareja, Barcelona, 1974;

------------ Invasión y conquista de La Española. Publicaciones de la Organización Odebrecht. Impresora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 2012.

-Moya Pons, Frank y Flores Paz, Rosario (Editores): Los Taínos en 1492. El debate demográfico. Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia. Volumen CIII, Santo Domingo, 2013.

-Moreta Castillo, Américo: La Justicia en Santo Domingo del siglo XVI. Colección BanReservas, serie Historia, volumen 5. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1998.

-McNall Burns, Edward: Civilizaciones de Occidente. Su historia y su cultura. Tomos I y II. Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1982.

-Oliva de Coll, Jesefina: La resistencia indígena ante la conquista. Siglo XXI editores. Sexta edición, México, 1986.

-Ortega, Elpidio José: La Isabela y la arqueología en la ruta de Colón. Publicaciones dela Universidad Central del Este (UCE). Editora Taller, Santo Domingo, 1988.

-Ots Capdequi, José María: El Estado Español en las Indias. Editorial Futuro, Santo Domingo, 1986;

---------- El régimen de la tierra en la América Española Durante el Período Colonial. Publicaciones dela Universidad de Santo Domingo. Volumen XLIII, 1946.

-Pané, Fray Ramón: Relación acerca de las antigüedades de los indios. Colección Antología de Nuestra Voz, No. 42, Santo Domingo, 1991.

-Pérez, fray Juan Manuel: Estos ¿no son hombres? Ediciones dela Fundación García-Arévalo, Inc., Santo Domingo, 1984.

-Pérez Galán, Beatríz y otros: América Precolombina. Edimat Libros, S. A. Madrid, 2008.

-Puig Ortiz, José Augusto: Por la valorización histórica de las ruinas de La Isabela, Primera ciudad del nuevo mundo. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1973.

-Priego, Joaquín: Cultura Taína. Publicaciones América. Santo Domingo, 1977.

-Prieto Rozos, Alberto: Las civilizaciones precolombinas y su conquista. Editorial Gente Nueva,La Habana, 1982.

-Revista Clío, órgano dela Academia Dominicana dela Historia, No. 165, enero-junio de 2003.

-Revista La Española ’92, órgano de difusión dela Comisión Dominicana Permanente parala Celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América.

-Santiago, Pedro J. (Recopilador): Impresos sobre La Isabela. Noticias y documentos. Publicaciones dela ONAP, Santo Domingo, 1985.

-Sauer, Carl Ortwuin: Descubrimiento y dominación española del Caribe. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Segunda edición en Español, Santo Domingo, 1994.

-Soriano, Claudio: La conquista de América, ¿gesta civilizadora? Colección Antología de Nuestra Voz, No. 27, Santo Domingo, 1990.

-Taváres K., Juan Tomás: Los indios de Quisqueya. Editora Taller, Santo Domingo, 1986.

-Tejeda Ortiz, Dagoberto: Vida cotidiana del Santo Domingo colonial. Editora Nacional, Santo Domingo, 2011.

-Tejera, Apolinar: Rectificaciones Históricas. Publicaciones dela Biblioteca Nacional. Santo Domingo, 1976.

-Tolentino Dipp, Hugo: Raza e historia en Santo Domingo (Los orígenes del prejuicio racial en América). Edición dela Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1992.

----------------------- Los Mitos del Quinto Centenario. Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, 1992.

-Ulloa Hung, Jorge: Una mirada al Caribe precolombino. Ediciones del INTEC, Santo Domingo, 2005.

-Vega, Bernardo: La herencia indígena en la cultura dominicana de hoy (Primer ensayo de la obra: Ensayos Sobre Cultura Dominicana). Publicaciones dela Fundación Cultural Dominicana y del Museo del Hombre Dominicano. Santo Domingo, 1988.

--------------------- Los cacicazgos de la Hispaniola. Segunda edición de la Fundación Cultural Dominicana. Santo Domingo, 1987.

-Vega B., Wenceslao: Los Documentos Básicos de la Historia Dominicana. Publicaciones de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo, 2010.

-Vega B., Wenceslao y Moreta Castillo, Américo: Historia del Poder Judicial Dominicano. Editora Corripio, Santo Domingo, 2005.

-Veloz Maggiolo, Marcio y Ortega, Elpidio: La Fundación de la Villa de Santo Domingo. Un estudio arqueológico. Colección Quinto Centenario. Santo Domingo, 1992.

-Veloz Maggiolo, Marcio: Panorama Histórico del Caribe Precolombino. Editora Corripio, Santo Domingo, 1991.-

--------------------------- Las Sociedades Arcaicas de Santo Domingo. Editora Taller, Santo Domingo, 1980.

-Vicioso, Abelardo: Santo Domingo en las Letras Coloniales. 1492-1800. Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, 1979.


 

Capítulo tres

Raíces del pueblo dominicano, 1519-1580

 

Algunas de las fuentes bibliográficas recomendadas en el capítulo dos son muy útiles para conocer aspectos esenciales del siglo dieciséis en La Española. Ahora agregamos otras fuentes relacionadas con las nuevas realidades vividas enla Isla hasta finales de ese siglo:

                                                                                                                                                                                     

-Andújar Persinal, Carlos: Identidad Cultural y Cultura Popular. Editora Cole, Santo Domingo, 1999;

----------------- La presencia negra en Santo Domingo. Un enfoque etnohistórico. Ediciones Guapa. Santo Domingo, 1997;

----------------- Meditaciones de cultura. Laberintos de la dominicanidad. Ediciones del AGN, vol. CLII, Santo Domingo, 2012.

-Batista, Celsa Albert: Los africanos y nuestra isla. Editora Búho, Santo Domingo. Quinta edición de 2001.

-------------------Mujer y esclavitud en Santo Domingo, ediciones INDAASEL, Santo Domingo, tercera edición, 2003.

-Dramani-Issifou, Zakari: África y el Caribe: Destinos cruzados, siglos XV-XIX. Publicaciones del Archivo General de la Nación, Volumen CXXXIII, Santo Domingo, 2011.

-Del Río Moreno, Justo L.: Ganadería, plantaciones y comercio azucarero antillano. Siglos XVI y XVII. Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia, volumen XCVII, Santo Domingo, 2012.

-Benítez Fleites, Augusto E. y Moreno García, Julia F.: Vida y Costumbres de Los Pueblos de África. Edimat Libros, S. A. Madrid, 2006.

-Biblioteca Universal de Time-Life: África Tropical (revista ilustrada, redactada por Robert Coughlan y otros). Editora Offset Multicolor, S. A., México, 1971.

-Cuevas P., Héctor E.: El azúcar se ahogó en la melaza: Quinientos años de azúcar. Ediciones del INTEC. Editora Búho, Santo Domingo, 1999.

-Cruz Méndez, Manuel: Cultura e Identidad Dominicana. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1998.

-Chez Checo, José y Peralta Brito, Rafael: Azúcar, encomiendas y otros ensayos históricos. Ediciones dela Fundación García-Arévalo, Inc. Santo Domingo, 1979.

-Deive, Carlos Esteban: Los guerrilleros negros (Esclavos fugitivos y cimarrones en Santo Domingo). Editora Taller, Santo Domingo, 1989;

----------------- Vodú y Magia en Santo Domingo. Editora Taller, Santo Domingo, 1996.

----------------- La esclavitud del negro en Santo Domingo (1492-1844). Tomos I y II; Ediciones del Museo del Hombre Dominicano, Editora Taller, Santo Domingo, 1980;

---------------- Rebeliones y marginados. Ensayos históricos. Colección del Banco Central dela República Dominicana, Vol. 55, Santo Domingo, 2002;

-Dramani-Issifou, Zakari: África y el Caribe: Destinos cruzados. Siglos XV-XIX. Ediciones del Archivo General de la Nación, volumen CXXXIII, Santo Domingo, 2011.

-Franco, Franklin J.: Santo Domingo: Política e Ideología. Editora Nacional, Santo Domingo, 1979.

------------------ Los negros, los mulatos y la nación dominicana. Editora Nacional, Santo Domingo, sin fecha;

------------------ La población dominicana. Razas, clases, mestizajes y migraciones. Editora Universitaria (UASD), Santo Domingo, 2012.

-Grütter, Wilhelm, en colaboración con D. J. van Zyl: La Historia de Sudáfrica. Human & Rousseau Publishers, junto con Gruppo Editoriale Fabbri, Milán, 1982.

-Hernández Soto, Carlos: ¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella. Editorial Letra Gráfica, Santo Domingo, 2004.

-Julien, André Ch.-: Historia de África. Desde sus orígenes hasta 1945. Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1963.

-Larrazábal Blanco, Carlos: Los Negros y la Esclavitud en Santo Domingo. Ediciones LibreríaLa Trinitaria, Santo Domingo, 1998.

-Lizardo, Fradique: Cultura africana en Santo Domingo.

------------------- Danzas y bailes folklóricos dominicanos, ambas publicadas por el Museo del Hombre Dominicano, Santo Domingo, 1974.

-Matos, Libio Amaury: Lemba. El esclavo rebelde del Caribe. Editora Nueva Luz (www.editoranuevaluz.com), Philadelphia, Pennsylnia, USA. Impreso en Santo Domingo por Editora Búho, 2011.

-Megenney, William W.: África en Santo Domingo: Su herencia lingüística. Editorial Tiempo, Santo Domingo, 1990.

-Rodríguez Morel, Genaro: Cartas de la Real Audiencia de Santo Domingo (1530-1546). Publicación del Archivo General dela Nación y dela Academia Dominicana dela Historia. Editora Búho, Santo Domingo, 2007;

------------------ Cartas de la Real Audiencia de Santo Domingo (1547-1575. Publicaciones del AGN, vol. CXLIX, Santo Domingo, 2011;

------------------ Desarrollo económico y cambio demográfico en La Española. Siglos XVI y XVII. Boletín del Archivo General dela Nación No. 117, Santo Domingo, 2007.

-Sáez, S.J., José Luís: Apuntes para la historia de la cultura dominicana. Editora Búho, Santo Domingo, 1997.

-Ubiñas Renville, Guaroa: Historias y leyendas Afro-Dominicanas. Editora Manatí, Santo Domingo, 2003.

-Ugarte, María: Estampas Coloniales. Volúmenes I y II. Ediciones dela Comisión Permanente dela Feria del Libro, Santo Domingo, 1998.

-Vega B., Wenceslao: Historia del Derecho Dominicano. Ediciones del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Segunda edición de 1989.

 

Película sugerida: Raíces

 

Raíces es una miniserie producida por la televisión estadounidense en 1977, basada en la obra de Alex Haley Roots: The Saga o fan American Family (Raíces: La saga de una familia norteamericana). En ella participan un reparto de actores afroamericanos de gran experiencia. En Gambia, país de África occidental, nace Kunta Kinte en 1750, hijo de una familia musulmana. A los 15 años fue capturado por traficantes ingleses y llevado en un barco negrero a una de las colonias inglesas de Norteamérica, donde fue esclavizado en 1767. Se negó insistentemente en aceptar su nombre de esclavo –Toby-. Sus sucesores mantuvieron vivo su heroico sentido de la rebeldía susurrando el nombre de Kunta Kinte de una generación a otra hasta que esta llegó a los oídos de Alex Haley, un muchacho que crecía en Tennessee, y que dio a conocer el nombre de Kunta Kinte al mundo entero a través de su obra, recreada en la famosa miniserie de televisión Raíces. Excelente historia cinematográfica de la trata negrera, muy similar a la vivida por los negros africanos en Isla de Santo Domingo desde los inicios del siglo dieciséis.

 


 

Capítulo cuatro

Monopolio, contrabando y devastaciones, 1560-1606

 

Con relación al tema del contrabando y las devastaciones, véase la obra de Don Pedro Mir El Gran Incendio (Los balbuceos americanos del capitalismo mundial). Editora Taller, tercera edición de 1980 y la de Carlos Esteban Deive Tangomangos (Contrabando y Piratería en Santo Domingo, 1522-1606). Ediciones de la Fundación Cultural Dominicana, Inc. Santo Domingo, 1996. Para un estudio más minucioso y profundo, consúltese la obra de Américo Lugo Historia de Santo Domingo, Editorial Librería Dominicana, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1952 (Especialmente, los capítulos comprendidos entre las páginas 104 hasta 275); la de Emilio Rodríguez Demorizi Relaciones Históricas de Santo Domingo, Volumen II, Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, 1945 y la de Manuel Arturo Peña Batlle La isla La Tortuga, Editora Taller, Santo Domingo, tercera edición de 1988, especialmente los dos primeros capítulos. Para una visión más amplia acerca de las nuevas relaciones internacionales surgidas a partir del siglo dieciséis, véase la obra de María Elena Muñoz: La política internacional europea y sus efectos en la Isla de Santo Domingo, siglos XVI-XIX. Publicaciones del Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Sección Nacional de República Dominicana. Impreso en Editora Búho, Santo Domingo, 2008. Un texto más viejo pero muy interesante es la imponente obra de Clarence H. Haring: Comercio y navegación entre España y las Indias en la época de los Habsburgos. Originalmente la obra fue publicada en inglés en 1918 y el Fondo de Cultura Económica, de México, la tradujo al español en 1939. Posteriormente se hicieron varias reimpresiones, entre 1979 y 1984. Recomendamos los primeros ocho capítulos del bien documentado texto de Haring.


Capítulo cinco

 

Ruinas, invasiones y militarización de la vida social, 1606-1655

 

El siglo diecisiete es el siglo de los piratas, corsarios y bucaneros en las Antillas. Sugerimos algunos textos recientes que abordan esas temáticas desde una visión más amplia. Helos aquí:

-Bosch, Juan: De Cristóbal Colón a Fidel Castro (El Caribe, Frontera Imperial). Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, quinta edición de 1986;

-Mota, Francisco: Piratas en el Caribe. Colección “Nuestros Países”. Casa de las Américas,La Habana, 1984;

-Moya Pons, Frank: Historia del Caribe. Editora Búho, Santo Domingo, 2008.

-Mir, Pedro: Las dos patrias de Santo Domingo (Tesis acerca de la división política de la isla en dos naciones). Editora Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1975;

-Peña Batlle, Manuel Arturo: La isla de la Tortuga. Editora Taller, Santo Domingo, tercera edición de 1988 (Especialmente, a partir del capítulo tres);

-Parry, J. H. y Philip Sherlock: Historia de las Antillas. Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1976.

-El Archivo General de la Nación propició otra interesante obra intitulada Libro de bautismos de esclavos (1636-1670). Transcripción de José Luís Sáez, S. J. Editora Búho, Santo Domingo, 2008.

El fenómeno de la piratería en el Gran Caribe lo encontramos muy bien estudiado en la historia novelada del intelectual colombiano Germán Arciniegas titulada Biografía del Caribe, publicada porla Editora Suramericana, Buenos Aires, 1966.

Un texto más viejo, pero muy interesante es el de Jean Merrien: Historia mundial de los piratas, filibusteros y negreros. Traducido del francés al español por Eduardo Bittini. La primera edición en español fue publica en Barcelona, por el editor Luis de Caralt, en enero de 1970. Más recientemente, la Editorial Círculo Latino, Barcelona, 2004, publicó la de Danil Eduardo Tangir: Piratas, corsarios y filibusteros, ampliamente ilustrada. Esas dos últimos libros son los más amplios sobre el fenómeno de la piratería internacional.

 

 


Capítulo seis

Formación de la colonia francesa, 1640-1697

 

Además de la bibliografía recomendada en el capítulo anterior, especialmente La Isla La Tortuga, de Peña Batlle, es muy importante consultar las historias de los historiadores franceses y haitianos con relación al surgimiento de la colonia francesa. Recomendaremos algunos textos traducidos y publicados por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos:

 

-R. Lepelletier de Saint Remy: Santo Domingo, estudio y solución nueva de la cuestión haitiana, tomos I y II, Editora de Santo Domingo, 1978;

-Pierre Francois Xavier de Charlevoix: Historia de la Isla Española o de Santo Domingo, tomos I y II, Editora de Santo Domingo, 1977;

-M. L. Moreau de Saint-Méry: Descripción de la parte española de Santo Domingo, tomos I y II, Editora de Santo Domingo, 1976;

-Alexandre-Oliver Oexmelin (o Exquemelín): Historia de los aventureros-filibusteros y bucaneros de América (De esta historia hay varias ediciones en lenguas extranjeras. Hemos utilizado la publicada por el Archivo General dela Nación, traducida por Cayetano Armando Rodríguez y prologada por Ramón Lugo Lovatón). Editora Montalvo, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1953;

-Jean Chrisostome Dorsainvill: Manual de Historia de Haití (Publicada por los Bibliófilos sin fecha y sin editora);

-Dantes Bellegarde: La Nación Haitiana. Editora Corripio, Santo Domingo, 1984;

-José Luciano Franco: Historia de la revolución de Haití. Editora Búho, Santo Domingo, 2008 (De este interesante texto existen varias ediciones anteriores. Para los fines del capítulo seis, sólo recomendamos los primeros cinco capítulos del libro de Franco).


 

Capítulo siete

Diferencias y relaciones entre ambas colonias, 1697-1789

 

La obra de Antonio Sánchez Valverde, Idea del Valor de la Isla Española, Editora Nacional, Santo Domingo, 1971, sigue siendo una de las principales referencias documentales disponibles en torno a la historia colonial de Santo Domingo durante el siglo dieciocho, al igual que el Código Negro Carolino (de Javier Malagón Barceló, Editora Taller, Santo Domingo, 1974), donde abundan los informes y las ordenanzas de las autoridades coloniales que concluyeron con la redacción y publicación de dicho Código para reglamentar la vida de los esclavos a finales del siglo dieciocho. Con relación a los inmigrantes canarios, véase el ensayo de Carlos Esteban Deive: Las Emigraciones Canarias a Santo Domingo (Siglos XVII y XVIII), Ediciones de la Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1991. De Manuel Vicente Hernández González, historiador de Canarias, el Archivo General de Nación (AGN) y la Academia Dominicana de la Historia (ADH) han publicado recientemente las siguientes obras relacionadas con la historia colonial de Santo Domingo: La colonización de la frontera dominicana, 1680-1795; Expansión fundacional y desarrollo en el norte dominicano (1680-1795). El Cibao y la Bahía de Samaná; El sur dominicano (1680-1795). Cambios Sociales y transformaciones económicas. Editora Búho, Santo Domingo, 2006, 2007 y 2008 respectivamente. Del historiador español Antonio Gutiérrez Escudero, la ADH  publicó en 2007, Santo Domingo Colonial. Estudios históricos, siglos XVI al XVIII. Del historiador dominicano Amadeo Julián existe: Bancos, ingenios y esclavos en la época colonial. La obra de Julián estudia interesantes temas de la historia colonial, desde los primeros años del siglo XVI hasta 1820. Colección BanReservas, Serie Historia, volumen 4, impresora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1997. Un estudio comparado sobre las sociedades hispánicas en las Antillas es la obra de Jorge Ibarra Cuesta: De súbditos a ciudadanos. Siglos XVII-XIX. El proceso de formación de las comunidades criollas del Caribe hispánico (Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo) Tomo I. Publicaciones del AGN, Vol. CLXXXII, Editora Búho, Santo Domingo, 2012. Del sociólogo e historiador dominicano Rubén Silié recomendamos su conocido ensayo: Economía, Esclavitud y Población (Ensayo de interpretación histórica del Santo Domingo Español en el siglo XVIII). Publicaciones de la ADH, Santo Domingo, segunda edición ampliada, 2009. Sobre la vida social y las costumbres en el Santo Domingo español se conocen dos obras muy interesantes, una: La vida escandalosa en Santo Domingo en los siglos XVII y XVIII, publicada en 1977 por la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM), de Santiago, Rep. Dom., editada y prologada por Frank Moya Pons a partir de los documentos que forman parte de la “Colección Incháustegui”, y la otra, La Mala Vida. Delincuencia y Picaresca en la Colonia Española de Santo Domingo, de Carlos Esteban Deive, publicaciones de la Fundación Cultural Dominicana, Editora Taller, Santo Domingo, 1997. La Fundación García Arévalo publicó en su Revista (No. 2, 1988) una serie de ensayos históricos con el título común de: Santo Domingo en la época de Carlos III. Por supuesto que ninguna investigación del siglo XVIII podrá prescindir de las obras de los historiadores franceses y haitianos consignados en el capítulo seis. También de las Relaciones Históricas de Santo Domingo recopiladas por Demorizi en tres volúmenes separados.

Del historiador dominicano Roberto Cassá: Rebelión de los Capitanes. Viva el rey y muera el mal gobierno. Publicaciones del AGN y la UASD, volumen CXLVII, Santo Domingo, 2011. Del economista e historiador Raymundo González existe: De esclavos a campesinos. Vida rural en Santo Domingo colonial. Publicaciones del AGN, vol. CXLVIII, Santo Domingo, 2011. La obra de González estudia la transformación de los esclavos a campesinos durante el siglo XVIII del Santo Domingo español. Hurgando en todas esas publicaciones, los lectores interesados y los investigadores del pasado colonial dominicano podrán informarse de otras interesantes fuentes documentales y escritas no citadas en este apartado.


 

Capítulo ocho

La revolución de Saint Domingue y sus consecuencias, 1789-1804

 

Sobre la revolución en Saint Domingue y sus consecuencias en la parte española de la Isla, recomendamos el ensayo de Emilio Cordero Michel: La revolución haitiana y Santo Domingo. Editora Universitaria (UASD), tercera edición de 1989. Cordero Michel es autor también del ensayo ¿En cuál fecha se abolió por primera vez la esclavitud en Santo Domingo? contenido en el libro: La ruta del esclavo. Comisión Nacional Dominicana de la Ruta del Esclavo, Editora Búho, Santo Domingo, 2006. En ese texto encontramos otros interesantes ensayos sobre el tema del tráfico y la esclavitud de los negros en el Caribe. Otro texto más viejo, pero más amplio es el de José Luciano Franco: Historia de la Revolución de Haití, Academia de Ciencias de Cuba, La Habana, 1966. Para el tema en cuestión, recomendamos los capítulos V y VI de la obra de Franco, la cual fue reimpresa en el año 2008 por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Otra obra interesante del mismo autor es: Revoluciones y conflictos internacionales en el Caribe (1789-1854), publicaciones del AGN, vol. CLIV, Santo Domingo, 2012. Del historiador Francisco Bernardo Regino Espinal, véase su ensayo: El Tratado de Basilea, Toussaint Louverture y Napoleón Bonaparte, 1795-1803, publicado en el Boletín del Archivo General de la Nación, número 121, Santo Domingo, 2008. De Ricardo Pattee, historiador canadiense, existe: Haití, Pueblo Afroantillano. También de los Bibliófilos. Editora Taller, Santo Domingo, 2008. Las obras de los historiadores haitianos Dorsainvil y Bellegarde, citados en el capítulo seis, al igual que la de Jean Price-Mars: La República de Haití y la República Dominicana, tomo I, publicada por los Bibliófilos, Editora Taller, Santo Domingo, 2000, son fuentes esenciales que debemos consultar cuando estudiamos la revolución en la colonia francesa y su impacto en Santo Domingo. Manuel Cruz Méndez, profesor de Historia de la UASD durante mucho tiempo, escribió un interesante opúsculo titulado: Santo Domingo a finales del siglo 18. Documentos, comentarios y glosas. Cruz Méndez tomó de referencia las cartas y relaciones escritas por los comisionados franceses que vinieron a la Isla de Santo Domingo en esa época y que fueron recopilados por Emilio Rodríguez Demorizi en su conocida obra La Era de Francia en Santo Domingo. Excelente resumen panorámico sobre la vida económica, social e institucional de la colonia. James Leyburn, antropólogo estadounidense, publicó en la década de 1940 su obra El pueblo haitiano. Los Bibliófilos la reprodujeron (Editora Corripio, Santo Domingo, 1986). Se trata de un estudio antropológico sobre la sociedad haitiana, desde la colonia hasta los años en que el investigador norteamericano publicó sus conclusiones. Un oficial del ejército francés que invadió la Isla en 1802, llamado J. B. Lemonnier Delafosse escribió luego un libro muy interesante intitulado Segunda Campa de Santo Domingo –Guerra domínico-francesa de 1808. En la primera parte del libro, que el autor llama “primera campaña”, abundan las informaciones sobre el desarrollo de la guerra de los haitianos contra el ejército napoleónico. Fue publicada por la Editora El Diario, de Santiago, República Dominicana, en 1946. De la gran revolución francesa de 1789 y su impacto en el mundo, la bibliografía para estudiarla desde distintas perspectivas es innumerable. De Jacques Pirenne, véase su monumental obra: Historia Universal. Las grandes corrientes de la historia, en diez volúmenes. En el volumen V se estudia la revolución francesa y la nueva época histórica que ella inaugura en el mundo. Grolier Internacional y W. M. Jackson, Inc. Editorial Éxito, S. A., Barcelona, España, 1972. La Editorial Planeta Colombiana publicó (2007), dentro de su colección Grandes Batallas de Historia: Waterloo, el ocaso del emperador, una biografía muy bien ilustrada y resumida sobre la batalla que cambió el destino de la Europa de Napoleón Bonaparte.


 

 

 

Capítulo nueve

La Isla de Santo Domingo en los inicios del siglo diecinueve, 1801-1821

 

 

Las obras más enjundiosas sobre el capítulo nueve son:

-Carrera Montero, Fernando: Las complejas relaciones de España con La Española. El Caribe hispano frente a Santo Domingo y Saint Domingue, 1789-1803. Ediciones dela Fundación García Arévalo, Santo Domingo, 2004.

-Garrido, Víctor: Espigas Históricas. Academia Dominicana dela Historia (en adelante, ADH), Santo Domingo, 1972.

-Incháustegui, J. Marino: Documentos Para Estudios. ADH, Buenos Aires, 1957.

-Guillermín, Gilbert: Diario Histórico. ADH. Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1938.

-Rodríguez Demorizi, Emilio: Santo Domingo y la Gran Colombia, Bolívar y Núñez de Cáceres. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1971. Otras del mismo autor:

-Cesión de Santo Domingo a Francia. Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo ,1958;

-La Era de Francia en Santo Domingo. Editora del Caribe, Ciudad Trujillo, 1955;

-Invasiones Haitianas de 1801,1805 y 1822. Editora del Caribe, Ciudad Trujillo, 1955.

-Lemonnier Delafosse, J. B.: Segunda Campaña de Santo Domingo –Guerra domínico-francesa de 1808. Editora El Diario, Santiago, República Dominicana, 1946. De Gustavo Adolfo Mejía Ricart existe: Crítica de Nuestra Historia Moderna. Primer período del Estado libre en la parte española de la Isla de Santo Domingo. Esta obra, que al igual que las demás del mismo autor, estaba completamente agotada, fue reeditada y publicada en el año 2007 por los Bibliófilos y el Banreservas, con acotaciones de la historiadora dominicana María Filomena González Canalda (Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 2007). Wenceslao Vega Boyrie publicó, con los auspicios de la Fundación García Arévalo, Santo Domingo, 2008, La Constitución de Cádiz y Santo Domingo, obra que viene a llenar el vació que existía a la hora de estudiar los inicios del constitucionalismo dominicano. Otro texto interesante y más amplio es el de Julio Genaro Campillo Pérez: Constitución Política y Reformas Constitucionales, 1492-1844. Publicaciones de la ONAP, Santo Domingo, 1995.  Complementa la obra de Vega Boyrie, las Biografías sumarias de los diputados de Santo Domingo en las Cortes españolas, de Roberto Cassá, publicada por el AGN, Volumen CLXXXVIII, Editora Búho, Santo Domingo, 2013. Otro libro reciente, que confirma nuestra tesis de que la historia moderna dominicana debe empezar en los mismos inicios del siglo diecinueve, es la de Rafael Morla: Modernidad e Ilustración en Santo Domingo. Publicaciones del AGN, volumen CXXXIV, Santo Domingo, 2011. Antes, el mismo autor publicó un texto con una visión más amplia intitulado: Modernidad e Ilustración en Hispanoamérica. Una reflexión en torno al ser latinoamericano. Editora Búho, Santo Domingo, 2010. Otros ensayos relativos a la Constitución de Cádiz en Santo Domingo aparecen en la revista Clío, número 184, órgano de la Academia Dominicana de la Historia, correspondiente a los meses de julio-diciembre, 2012. De Carlos Esteban Deive conocemos Las emigraciones dominicanas a Cuba (1795-1808). Ediciones de la Fundación Cultural Dominicana. Editora Taller, Santo Domingo, 1989. De Max Henríquez Ureña se conoce una historia novelada intitulada La independencia efímera, publicada por la Librería Dominicana, Editora, Santo Domingo, 1962. Del doctor Julio Genaro Campillo Pérez, conocemos su interesante obra: Andrés López de Medrano y su legado humanista. Publicaciones de la ADH, Santo Domingo, 1999. Para un estudio de la población dominicana durante el siglo diecinueve, véase la obra de Alejandro Paulino Ramos: Censos municipales del siglo XIX y otras estadísticas de población. Publicaciones del AGN, volumen XLVII, Santo Domingo, 2008.


Capítulo diez

La ocupación haitiana y sus consecuencias, 1822-1844

 

Con relación al tema de la ocupación haitiana de Boyer, recomendamos la monografía del historiador Frank Moya Pons: La Dominación Haitiana, 1822-1844. Ediciones de la UCMM, Santiago, Editora Taller, 1978. Por supuesto que las obras de Price-Mars, Mejía Ricart, Dorsainvill y Bellegarde, citadas en capítulos anteriores, serán de mucha utilidad para evaluar la ocupación haitiana de Santo Domingo y sus consecuencias. Otro texto con abundantes informaciones y fuentes históricas de primera es la obra de Max Henríquez Ureña: Episodios Dominicanos, que recoge en forma de novela importantes episodios ocurridos en Santo Domingo en tiempos de la ocupación haitiana. Publicaciones de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora de Santo Domingo, 1981. De la historiadora dominicana Quisqueya Lora H. se conoce su reciente monografía: Transición de la esclavitud al trabajo libre en Santo Domingo. El caso de Higüey (1822-1827). Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia. Volumen C. Editora Búho, Santo Domingo, 2012. Un estudio reciente sobre la población, desde 1492 hasta 1844, es la obra del sociólogo e historiador Franklin J. Franco Pichardo: La población dominicana: razas, clases, mestizaje y migraciones. Editora Universitaria (UASD), Santo Domingo, 2012. Para conocer más acerca de la ocupación haitiana, consúltese los cuatro últimos capítulos del libro de Franco Pichardo. De María Filomena González Canalda: Libertad Igualdad: Protocolos Notariales de José Troncoso y Antonio Abad Solano, 1822-1840. Publicaciones del AGN, volumen CLXXXVII. Editora Búho, Santo Domingo, 2013. La obra de la historiadora González Canalda arroja nuevas informaciones sobre la vida cotidiana de la época y sepulta algunos mitos difundidos por la historiografía tradicional sobre aquel período tan polémico y tan poco investigado hasta ahora. Con relación a la presencia de los afroamericanos traídos por Boyer a Samaná y Puerto Plata en 1824, consúltese los capítulos 23 hasta el 30 de la obra de Susana Sánchez: Quisqueya cuenta su historia y celebra su fe. Puerto Plata y Samaná, cuna del protestantismo dominicano y caribeño. Iglesia Wesleyana: Fe, negritud y esclavitud. Tomo I. Talleres gráficos Mediabyte, Santo Domingo, 2008. Otro texto de historia eclesiástica dominicana, en su versión protestante, es el de George Lockuard: Cartas de Cardy, primer misionero metodista en Samaná (Editora Educativa Dominicana, Santo Domingo, 1988), escrito en base a documentos de los archivos ingleses del período 1837-1845. Lockuard es autor también de Historia del Protestantismo en Dominicana y Correspondencia de Tindall, primer misionero protestante en dominicana.

 

 

 


Capítulo once

La independencia dominicana, 1838-1844

 

En cuanto a la independencia dominicana de 1844 existen en la actualidad abundantes ensayos y biografías de fácil localización. Para que los lectores puedan acceder a la amplia bibliografía escrita y publicada sobre el capítulo once, sólo habría que consultar la voluminosa obra de Jorge Tena Reyes: Duarte en la Historiografía Dominicana. Editora Taller, Santo Domingo, 1976, publicada con los auspicios de la entonces Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos (hoy Ministerio de Educación) para conmemorar el centenario de la muerte del padre fundador de la República (De esa misma obra se conoce una segunda edición correspondiente al volumen III de la Colección del Sesquicentenario de la Independencia Nacional, Editora Taller, Santo Domingo, 1994). Por supuesto que la obra de Tena Reyes podría ser actualizada con las numerosas publicaciones que han continuado viendo la luz desde 1976 hasta el presente. Véase además: Mella, Biografía de un Prócer, de Filiberto Cruz Sánchez. Editora El Nuevo Diario, Santo Domingo, tercera edición, junio de 2001. Del historiador dominicano Orlando Inoa existe: Biografía de Juan Pablo Duarte, la más completa y mejor documentada de las biografías escritas sobre el patricio. Editora Letragráfica, Santo Domingo, 2008. Del periodista Rafael Molina Morillo existe: Gloria y repudio. Biografía de Pedro Santana. Segunda edición, Editora Nacional, Santo Domingo, 2011. Otra biografía del controvertido general Santana es la del historiador Ismael Hernández Flores: Pedro Santana, totalmente negativo. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1984. Otras referencias bibliográficas acerca del general Santana están citadas en la bibliografía sugerida del capítulo trece. Con relación a la participación de las mujeres en la independencia, existen varios textos interesantes. Véase: Mujeres de la independencia, de Vetilio Alfau Durán. Publicaciones del AGN, Santo Domingo, 2009. De Rosa Lebrón de Anico existe: La mujer en la gesta heroica de la Independencia Nacional. Ediciones Librería La Trinitaria, Santo Domingo, 2000. Del historiador Roberto Cassá: Heroínas nacionales. Publicaciones del AGN, Santo Domingo, 2007. La Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP) publicó también una interesante recopilación sobre el Diario de Rosa Duarte, Santo Domingo, 2009. Otros dos textos recientes y muy bien ilustrados que destacan la participación femenina en la vida pública, desde una perspectiva más amplia, son: Historia e ideología: Mujeres dominicanas, 1880-1950, de Carmen Durán (Publicaciones del AGN, Volumen CXVIII, Santo Domingo, 2010) y La resistencia en las Antillas tiene rostro de mujer (transgresiones, emancipaciones), de la escritora cubana Yolanda Ricardo. Publicaciones dela Academia de Ciencias dela República Dominicana, Santo Domingo, 2004.


Capítulo doce

El período de la Primera República, 1844-1861

 

La bibliografía disponible con relación a los primeros años de República Dominicana es muy amplia y de fácil localización. Existe un curso monográfico, conocido con el título La Sociedad Dominicana Durante la Primera República, 1844-1861. Editora Universitaria (UASD), 1977. La obra recoge las ponencias y comentarios de un nutrido grupo de historiadores e intelectuales dominicanos que abordaron diversas temáticas relativas al período. Recomendamos además la excelente obra de Víctor Garrido Política de Francia en Santo Domingo, 1844-1846. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1962. Véase además Guerra Domínico-Haitiana. Documentos para su estudio, de Emilio Rodríguez Demorizi. Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1957. Del historiador Jaime de Jesús Domínguez existe Economía y Política en República Dominicana (1844-1861). Editora Universitaria, Santo Domingo, 1977. De los economistas Jacqueline Boin y José Serrulle Ramia sugerimos El Proceso de Desarrollo del Capitalismo en la República Dominicana. Ediciones Gramil, primer tomo, Santo Domingo, 1979. Un descendiente directo del Presidente Manuel Jimenes, el señor José Antonio Jimenes Hernández publicó, con los auspicios de la Academia Dominicana de la Historia, una muy bien documentada obra intitulada: Manuel Jimenes, Prócer de la Independencia. Editora Corripio, Santo Domingo, 2001. Un texto bien resumido e interesante sobre este período es el de Wenceslao Vega Boyrie: La mediación extranjera en las guerras dominicanas de independencia, 1849-1856. Publicaciones del AGN, Volumen CXXXIX, Santo Domingo, 2011. Ángel Lockward y la CPEP publicaron en abril de 2006: Documentos de la República. Informe Torrente. Contiene varios documentos poco conocidos de la década de 1850 que hablan de las difíciles relaciones domínico-haitianas en aquellos años. De Franklin Franco Pichardo se conoce: Sobre racismo y antihaitianismo (y otros ensayos). Segunda edición de la Sociedad Editorial Dominicana, Santo Domingo, 2003.

En la década de 1840 se inició el interés de los Estados Unidos de América por las Antillas. Existen varias obras, publicadas por los Bibliófilos, de autores estadounidenses que destacan los esfuerzos de la diplomacia norteamericana por ejercer influencias sobre la vida de las grandes Antillas. De Charles Callan Tansill se conoce: Los Estados Unidos y Santo Domingo, 1798-1873. Editora Santo Domingo, S. A., 1977. De David Dixon Porter existe: Diario de una misión secreta a Santo Domingo (1846). Editora de Santo Domingo, 1978. De Charles Christian Hauch existe: La República Dominicana y sus relaciones exteriores, 1844-1882. Editora Centenario, Santo Domingo, 1996. De Richard Kimball (seudónimo) se conoce: La vida en los trópicos. Editora de Santo Domingo, 1980. De Randoph Keim: Santo Domingo, pinceladas y apuntes de un viaje. Editora de Santo Domingo, 1978. De Otto Schoenrich: Santo Domingo, un país con fututo. Editora de Santo Domingo, 1977 (Estas dos últimas obras abarcan muchos más años que las anteriores, pero todas siguen la misma tendencia). De Dexter Perkins: La Cuestión de Santo Domingo, 1849-1865. Editora Montalvo, Santo Domingo, 1956. La obra de Sumner Welles, La Viña de Naboth, tomo I, capítulos I y II, jamás debe ser olvidada cuando estudiemos los primeros años de República Dominicana. Las obras de los autores norteamericanos serán también muy útiles para los dos siguientes capítulos.


 

Capítulo trece

Anexión y revolución restauradora, 1858-1865

 

Los temas de la anexión y la restauración han sido de los más apasionantes en la historia dominicana. Veamos las que han llegado a nuestras manos:

 

-Abreu Cardet, José y Sintes Gómez, Elia: El alzamiento de Neiba: Acontecimientos y Documentos (Febrero de 1863). Publicaciones del Archivo General de la Nación, Volumen CLI, Santo Domingo, 2012.-

-Archambault, Pedro María: Historia de la Restauración. Editora Taller, Santo Domingo, 1981;

-Álvarez-López, Luís: Cinco ensayos sobre el Caribe Hispano en el siglo XIX: República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, 1861-1898. Publicaciones del AGN, volumen CLXXV, Santo Domingo, 2012.

-Álvarez, Luis: Dominación colonial y guerra popular, 1861-1865. Editora Universitaria (UASD), Santo Domingo, 1986;

------ Secuestro de bienes de rebeldes (Estado y sociedad en la última dominación española). Segunda  edición. Editorial Argos, Santo Domingo, 2005.

-Ayuso, Juan José: Historia pendiente: Moca, 2 de mayo de 1861. Publicaciones del AGN Nación, volumen CXIX, Santo Domingo, 2010;

-Balcácer, Juan Daniel (Editor): Ensayos sobre la Guerra Restauradora. Editora Búho, Santo Domingo, 2007;

------Diario de Egugenio Perdomo. Editora Taller, Santo Domingo, 1978.

-Bosch, Juan: La Guerra de la Restauración. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo. Séptima edición, año 2000;

-Cassá, Roberto: Héroes restauradores. Publicaciones del AGN, Colección Juvenil, volumen VII, Santo Domingo, 2009;

-Comisión Permanente de Efemérides Patrias: Escritos sobre la Restauración. Editora Centenario, Santo Domingo, 2002;

-------Proclamas de la Restauración. 1863. Editora Búho, Santo Domingo, 2010;

-------Apoteosis del General Gregorio Luperón (Compilador: Ricardo Limardo), Santo Domingo, 2005.

-Cuervo Gómez, Manuel Antonio: Estudio analítico de los factores militares del general Pedro Santana. Impresora Compostela, Santo Domingo, 1978.

-Cruz Sánchez, Filiberto: Mella: Biografía de un prócer. Editora El Nuevo Diario, Santo Domingo, tercera edición, 2001;

-Chaljub Mejía, Rafael: Diccionario biográfico de los Restauradores de la República. Coleeción BanReservas. Serie Historia. Volumen 2. Santo Domingo, 2007.

-Chez Checo, José. Ideario de Luperón. Editora Taller, Santo Domingo, 1989;

-De Jesús Domínguez, Jaime: La anexión de República Dominicana a España. Tomo I. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1979;

-De la Gándara, José: Anexión y guerra en Santo Domingo. Artes Gráficas Salecianas, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1956. (Esta edición consta de un sólo volumen; posteriormente ha sido reeditada en dos tomos).

-Gil Díaz, Guido: Orígenes y proyecciones de la revolución restauradora. Editora Nacional, Santo Domingo, 1972;

-González Calleja, Eduardo y Fontecha Pedraza, Antonio: Una Cuestión de Honor. La polémica sobre la anexión de Santo Domingo vista desde España (1861-1865). Ediciones dela Fundación García Arévalo, Santo Domingo, 2005;

-González Tablas, Ramón: Historia de la dominación y última guerra de España en Santo Domingo. Editora de Santo Domingo, 1974 (auspiciada por los Bibliófilos);

-Guerrero Cano, María Magdalena: El Arzobispo Monzón. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1991.

-Goico Castro, Manuel de Jesús: En torno a Santana. Imprenta Compostela, Santo Domingo, 1970;

----- Santana y sus apologistas: Impresora Compostela, Santo Domingo, 1978.

-Herrera, César A.: Cuadros históricos dominicanos. Publicaciones del Archivo General dela Nación, Volumen LXVI, Santo Domingo, 2008;

------------ Anexión-Restauración. Parte 1 y Parte II. Ediciones conjuntas del AGN y la Academia Dominicana de la Historia, editora Búho, Santo Domingo, 2012.

-Henríquez, Abad: El suicidio del general Santana. Impresora Arte y Cine. Santo Domingo, 1970.

-López Morillo, Adriano: Segunda reincorporación de Santo Domingo a España, en tres tomos. Editora Corripio, Santo Domingo, 1983 (auspiciada por los Bibliófilos);

-Martínez, Rufino: Gregorio Luperón. Publicaciones de la Universidad CETEC, Santo Domingo, 1982.

-Martín y Oñate, D. Cayetano: España y Santo Domingo. Imprenta de Severiano López Fando, Toledo, España, enero de 1864;

-Mejía Ricart, Gustavo Adolfo: Biografía del caudillo Pedro Santana. Editora Alfa & Omega, Santo domingo, 1980 (Publicación auspiciada por la “Fundación Mejía Ricart-Guzmán Boom”);

Marte, Roberto: Correspondencia consular inglesa sobre la Anexión de Santo Domingo a España. Publicaciones del AGN, Volumen CLXXVI. Santo Domingo, 2012.

-Méndez Jiminián, Jesús: El Destino de 25 Restauradores Presos en Vieques, 1864-1865. Editora Búho, Santo Domingo, 2009.

-Núñez de Arce, Gaspar: Santo Domingo. Imprenta de Manuel Minuesa, Madrid, 1865 (Esta obra fue reproducida por el gobierno dominicano en 1996 y en ella podemos estudiar importantes documentos relativos a la anexión y la restauración).

-Pérez Memén, Fernando: Anexión y Restauración de la República (Ideas, Mentalidades e Instituciones). Ediciones de la Secretaría de Estado de Cultura. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 2008.

-Robes Muñoz, Cristóbal: Paz en Santo Domingo (1854-1865). El fracaso de la anexión a España. Centro de Estudios Históricos y Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1987 (Se trata de una de las mejores obras sobre la anexión y la restauración).

-Rodríguez Demorizi, Emilio: Actos y Doctrina del Gobierno de la Restauración. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1963. Otras del mismo autor:

-Próceres de la Restauración. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1963;

-Relaciones domínico-españolas (1844-1859). Editora Montalvo, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1955;

-Papeles del General Pedro Santana. Editora Corripio, Santo Domingo, 1982;

-Antecedentes de la anexión a España. Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, 1955.

-Cancionero de la Restauración. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1963.

-Elogio del gobierno de la Restauración (Discurso en Santiago el 14 de septiembre de 1963, centenario de la instalación del gobierno restaurador). Publicaciones de la ADH, Vol. XIV. Editora Montalvo, Santo Domingo, 1963.

-Rodríguez Objío, Manuel: Gregorio Luperón e Historia de la Restauración. Tomos I y II. Editora de Santo Domingo, 1975 (ambos reeditados por los Bibliófilos);

-Rodríguez Varona, Manuel De Jesús: Héroes distinguidos de la Restauración y los Seis Años en el Sur y Suroeste de la República (Escrito en el 1944). Impresora Arte y Cine, Santo Domingo, 1977;

-Santiago, Pedro J.: Fondos documentales dominicanos en la sección de ultramar del Archivo Histórico Nacional de Madrid, 1861-1865. Publicados por el Museo de las Casas Reales, Santo Domingo, 1979;

-Senior, Eugenio J.: La Restauración en Puerto Plata. Relato de un Restaurador. Editora Montalvo, Santo Domingo, 1963.

-Lugo Lovatón, Ramón: Manuel Rodríguez Objío: Poeta, restaurador, historiador y mártir. Editora Montalvo, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1951. Esta biografía de Rodríguez Objío fue auspiciada por el Archivo General dela Nación.

-Luperón, Gregorio: Notas autobiográficas y apuntes históricos. Tres tomos. Central de Libros, Santo Domingo, segunda edición de 1992;

-Tolentino Dipp, Hugo: Gregorio Luperón: Biografía Política. Editora Alfa y Omega. Santo Domingo, segunda edición,1979.


Capítulo catorce

Anarquía política y anexionismo, 1865-1879

 

Con relación al confuso período comprendido entre los años de 1865 y 1879, recomendamos los siguientes ensayos:

 

-Agramonte, Carlos: El general Timoteo Ogando y la familia más heroica de las guerras independentistas dominicanas. Editorial argos, Santo Domingo, 2005.

-Báez Evertsz, Franc: Azúcar y Dependencia en República Dominicana. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1978.

-Boin, Jacqueline y Serrulle Ramia, José: El Proceso de Desarrollo del Capitalismo en la República Dominicana (1844-1930). Tomo Segundo. El Desarrollo del Capitalismo en la Agricultura (1875-1930). Ediciones Gramil, Santo Domingo, 1981.

-Cortén, Andrés y otros autores: Azúcar y Política en la República Dominicana. Editora Taller, Santo Domingo, 1976.

-Cruz Sánchez, Filiberto: La guerra de los seis años (La guerra contra los planes anexionistas de Buenaventura Báez, 1868-1874). Editora El Nuevo Diario, Santo Domingo, 2005.

-Domínguez, Jaime: Notas Económicas Sobre el Período Julio 1865-Julio 1886. Tomos I y II. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1983.

-De la Rosa, Antonio: Las Finanzas de Santo Domingo y el Control Americano. Editora Nacional, Santo Domingo, sin fecha de edición.

-De Meriño, Fernando Arturo: Páginas Históricas. Ediciones dela ADH, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1937.

-Espinal Hernández, Edwin: Historia Social de Santiago de los Caballeros, 1863-1900. Editada por la “Fundación Manuel de Jesús Tavares Portes, Inc.”, Santo Domingo, 2005.

-Estrella, Julio C.: La moneda, la banca y las finanzas en la República Dominicana. Tomos I y II, publicados por la UCMM, Santiago, Rep. Dom., 1971.

-Franco Pichardo, Franklin: Historia Económica y Financiera de la República Dominicana. 1844-1962. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1996.

-Herrera, César A.: De Hartmont a Trujillo (Estudio para la historia de la deuda pública). Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1953. Otra obra interesante del mismo autor es Las finanzas de la República Dominicana, originalmente publicada en dos tomos en la "Colección Trujillo" de 1955, los números 18 y 19. Posteriormente, en 1982, la editora Tolle, Lege publicó, en un solo tomo, una segunda edición de la obra.

-Hoetink, Harry: El Pueblo Dominicano: 1850-1900. Apuntes Para su Sociología Histórica. UCMM, Segunda Edición, Santiago, República Dominicana, 1972;

------------ Ensayos Caribeños. Publicaciones de la ADH, Editora Búho, Santo Domingo, 2006;

------------ Santo Domingo y el Caribe. Ensayos sobre cultura y sociedad. Publicaciones de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo, 2011.

-Inoa, Orlando: Azúcar. Árabes, cocolos y haitianos. Editoras Cole-Flacso, Santo Domingo, 1999.

-Martínez Moya, Arturo: La caña da para todo. Estudio histórico cuantitativo del desarrollo azucarero dominicano (1500-1930). Publicaciones del AGN, Volumen CXXXVII, Santo Domingo, 2011.

-Monclús, Miguel Angel: El Caudillismo en la República Dominicana. Cuarta Edición, Universidad CETEC, Santo Domingo, 1983.

-Núñez Polanco, Diómedes: Anexionismo y Resistencia (Relaciones domínico-norteamericanas en tiempos de Grant, Báez y Luperón). Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, 1997.

-Rodríguez Demorizi, Emilio: Informe de la Comisión de investigación de los E.U.A en Santo Domingo en 1871. Publicación dela Academia Dominicana dela Historia. Editora Montalvo, Ciudad Trujillo, 1960.

-Sang, Mu-Kien Adriana: Buenaventura Báez: El caudillo del Sur (1844-1878). Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Reimpresión de 1997.

-------- :Una utopía inconclusa. Espaillat y el liberalismo dominicano del siglo XIX. Publicaciones del INTEC, Santo Domingo, 1997.

 -Wells, Sumner: La Viña de Naboth. Tomo I. Editora Taller, Santo Domingo, 1987.


 

Capítulo quince

Gobiernos azules y dictadura de Lilís, 1879-1899

 

Con relación a la época de los gobiernos azules y la dictadura de Ulises Heureaux, la bibliografía disponible es la siguiente:

 

-Abad, José Ramón: Economía, agricultura y producción. Andrés Blanco Díaz, editor. Publicaciones del AGN, vol. CLXV, Santo Domingo, 2012;

--------- La República Dominicana: Reseña General Geográfica Estadística (edición de 1888). Reimpresa por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo, 1993.

-Balcácer, Juan Daniel: La Correspondencia del Presidente Heureaux (Lilís) 1882. Tomo I, Editora Universitaria, Santo Domingo, 1987.

-Baud, Michiel: Historia de un sueño. Los ferrocarriles públicos en la República Dominicana. 1880-1930. Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1993.

-Blanco Díaz, Andrés (Editor): Recuerdos de la Revolución Moyista (Memorias, Apuntes y Documentos). Publicaciones del AGN, Santo Domingo, 2010.

-Blanco Fombona, Horacio: El tirano Ulises Heureaux, y Díaz, Virgil: Lilís. Ediciones conjuntas dela Librería “La Trinitaria”, Santo Domingo, 2000.

-Cassá, Roberto: Ulises Heureaux, el tirano perfecto. Publicación de Tobogán. Colección de biografías dominicanas. Impreso en Alfa & Omega, Santo Domingo, 2001.

-Cassá, Roberto y Almonte, Betty (Editores): Eugenio Deschamps. Antología. Publicaciones del AGN, volumen CLXVI, editora Búho, Santo Domingo, 2012.

-Franco Barrera, Leopoldo: Gregorio Riva: el hombre que viabilizó el ferrocarril. Publicaciones dela Sociedad CulturalLa Progresista,La Vega, Rep. Dom., 2009.

-Flores, Juan Vicente: Lilí, el sanguinario machetero dominicano, reeditado por el Archivo General dela Nación, Vol. XX, Santo Domingo, 2006.

-Domínguez, Jaime de Jesús: La dictadura de Heureaux. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1986.

-De Castro, Víctor M. y Bergés Bordas, Gustavo: Cosas y Más Cosas de Lilís. Ediciones conjuntas dela Librería “La Trinitaria”, Santo Domingo, 2000.

-Martínez-Vergne, Teresita: Nación y ciudadano en la República Dominicana, 1880-1916. Colección Bibliófilos 2000. Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Impresión Editora Taller, Santo Domingo, 2010.

-Mejía, Luis F.: De Lilís a Trujillo. Editora  de Santo Domingo, S. A., 1976.

-Roca Friedham, Frank A.: Perfil público de Casimiro Nemesio de Moya. Publicaciones dela Universidad Central del Este (UCE), San Pedro de Macorís. Editora Taller, Santo Domingo, 1985.

-Rodríguez Demorizi, Emilio: Cancionero de Lilís. Poesía, dictadura y libertad. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1962;

-------- La muerte de Lilís. Versos y documentos. Publicaciones de la Fundación Rodríguez Demorizi. Vol. XVIII. Editora Taller, Santo Domingo, 1983.

-Rodríguez Gautreau, Fabio A.: Memorias de una época. La sociedad dominicana del siglo XIX, vista a través de sus grupos sociales. Impresora Megabyte, S.A., Santo Domingo, 2008.

-Julia, Julio Jaime (Compilador): Eugenio Deschamps: político y periodista. Publicaciones de la Biblioteca Nacional "Pedro Henríquez Ureña", editora Centenario, Santo Domingo, 2004.

-Sang, Mu-Kien Adriana: Ulises Heureaux. Biografía de un Dictador. Ediciones del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Santo Domingo, reimpresión de 1996.

-Tejada, Adriano Miguel: El Ajusticiamiento de Lilís. Segunda edición dela Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Santo Domingo, 1999.

-Thomasset, Henri: Memorias, informes y noticias dominicanas. Publicaciones del AGN (Andrés Blanco Díaz, editor). Volumen LXIX, Santo Domingo, 2008.

-Vega, Augusto: Ulises Heureaux (Lilís). Ensayo Histórico. Imprenta “Arte i Cine”, Ciudad Trujillo, s/f.

-Welles, Sumner: La dictadura de Heureaux. Presentación, notas, adendas y edición de Orlando Inoa. Edtorial Letragráfica. Santo Domingo, 2012.


 

Capítulo dieciséis

Anarquía, dictadura de Cáceres y expansión norteamericana, 1899-1916

 

El ensayo más reciente y completo con relación al período 1899-1916 es el de Jaime de Jesús Domínguez intitulado La Sociedad Dominicana a Principios del Siglo XX, Editora Taller, Santo Domingo, 1994. La obra de Eugenio Deschamps: La República Dominicana, directorio y guía general, de 1907, es vital cuando estudiamos los años finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Publicaciones de la SDB, editora de Santo Domingo, 1974. Recomendamos, además, volver la mirada a los ya citados libros de Luis F. Mejía De Lilís a Trujillo; de Michiel Baud sobre Los Ferrocarriles Públicos en República Dominicana; de Jacqueline Boin y José Serrulle sobre El Desarrollo del Capitalismo en la Agricultura, 1875-1930; de Antonio de la Rosa Las Finanzas de Santo Domingo y el Control Americano; de Franklin J. Franco Historia Económica y Financiera de República Dominicana; de Miguel Ángel Monclús El Caudillismo en la República Dominicana. De Julio C. Estrella existe La moneda, la banca y las finanzas en la República Dominicana. De Rafael Darío Herrera, Revueltas y Caudillismo: Desiderio Arias frente a Trujillo. Segunda edición. Editora Búho, Santo Domingo, 2010. De Pedro Troncoso Sánchez existe su biografía Ramón Cáceres, cuarta edición, Santo Domingo, 2005. Un texto más reciente que cuestiona el supuesto progreso en tiempos de la dictadura de Cáceres es la de José C. Novas: El Presidente Cáceres. Fábula del progreso, el orden y la paz. Editora Argos, Santo Domingo, 2011. De José del Castillo y Walter Cordero, La Economía Dominicana Durante el Primer Cuarto del Siglo XX, Ediciones de la Fundación García Arévalo, Inc., Santo Domingo, 1980. De Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, la editora El Diario, de Santiago (R. D.), publicó en 1946 su interesante ensayo: La Génesis de la Convención Domínico-Americana. De Julio Jaime Julia, véase su ensayo: Guzmán Espaillat, El Civilista. Editora Taller, Santo Domingo, 1977. De María Filomena González Canalda: Los gavilleros, 1904-1916. Publicaciones del Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2008. Para una visión global de las luchas campesinas y la transformación agraria en República Dominicana durante el siglo veinte, véase las obras del historiador puertorriqueño Pedro L. San Miguel: La guerra silenciosa. Las luchas sociales en la ruralía dominicana. Publicaciones del AGN, volumen CXXXV, Editora Búho, Santo Domingo, 2011 y Campesinos del Cibao: Economía de mercado y transformación agraria en la República Dominicana, 1880-1960. Publicaciones del AGN, volumen CLXXIX, Editora Búho, Santo Domingo, 2013.

 

Capítulo diecisiete

La ocupación norteamericana y sus consecuencias, 1916-1930

 

La más completa y reciente investigación sobre la ocupación norteamericana en Santo Domingo es la de Bruce J. Calder El Impacto de la Intervención. La República Dominicana Durante la Ocupación Norteamericana de 1916-1924, segunda edición en español publicada en 1998 por la Fundación Cultural Dominicana. Un libro más viejo, pero también muy interesante, es el de Melvin M. Knight, otro autor estadounidense, quien escribió Los Americanos en Santo Domingo. Episodios del imperialismo americano. Una última edición en español fue publicada por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, en 1980. De Federico García Godoy existe El Derrumbe, Editora Universitaria, Santo Domingo, 1975. De Fabio Fiallo existe La Comisión Nacionalista en Washington  (1920-1921), Central de Libros, Santo Domingo, sin fecha de edición. Excelente testimonio sobre las negociaciones que culminaron con la desocupación en 1924 (Las obras completas de Fiallo fueron publicadas en cuatro volúmenes por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Editora de Santo Domingo, 1980. Recomendamos el volumen III).  De Wilfredo Lozano, La dominación imperialista en la República Dominicana, 1900-1930. Editora Universitaria, 1976. De Félix Servio Ducoudray, Los “Gavilleros” del Este: Una epopeya calumniada. Editora Universitaria, 1976. De María Filomena González Canalda, La Línea Noroeste: Testimonio del Patriotismo Olvidado, Editado por la Universidad Central del Este (UCE), San Pedro de Macorís, 1985. De Manuel Rodríguez Bonilla, La Batalla de la Barranquita, Editora Universitaria, 1987. De José L. Vásquez Romero existe el ensayo La intervención de 1916. Vencidos y vencedores. Un análisis sobre el gobierno militar estadounidense en Santo Domingo. Editora Trébol, Santo Domingo, 2003. De Avelino Guzmán conocemos su ensayo Ocupación Militar Norteamericana, 1916-1924. Editora Teófilo, Santo Domingo, 1999. De Antonio Hoepelman y Juan A. Senior: Documentos Históricos. Imprenta de J. R. Viuda García, Santo Domingo, 1922 (De esa obra existe una reimpresión de la Colección Pensamiento Dominicano que dirigía el extinto Julio D. Postigo, volumen LI, 1973). Para conocer el estado de las comunicaciones terrestres antes de la construcción de las carreteras nacionales, véase: Viaje oficial por el interior de la República, de Octavio A. Acevedo, reimpreso por la Secretaría de Educación, 1974. La Editora Universitaria (UASD) publicó en 1975: Primer Censo Nacional de República Dominicana, 1920. De Juan Daniel Balcácer Papeles y escritos de Francisco J. Peynado (1867-1933). Prócer de la Tercera República. Editora Corripio, Santo Domingo, 1994. De Arthur J. Burks El país de las familias multicolores. Ediciones de los Bibliófilos. Editora Taller, Santo Domingo, 1990. De Max Henríquez Ureña Los yanquis en Santo Domingo. Publicaciones de los Bibliófilos. Editora de Santo Domingo, 1977. De Federico Henríquez y Carvajal Nacionalismo. Publicada por la Biblioteca Nacional, Santo Domingo, 1986. De Sócrates Nolasco La ocupación militar de Santo Domingo por Estados Unidos de América, 1916-1924. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1971. De Gregorio Urbano Gilbert Mi lucha contra el invasor yanqui de 1916. Publicada por la Editora Universitaria, Santo Domingo, 1975. De Enríque Apolinar Henríquez Episodios imperialistas. Publicada por los Bibliófilos. Editora de Santo Domingo, 1978. De la escritora montecristeña Olga Lobetty Gómez de Morel existe su interesante biografía: Desiderio Arias. El Cacique Liniero. Editora Centenario, Santo Domingo, 1996. Del profesor Teófilo Castro García conocemos su ensayo: Intervención Yanqui, 1916-1924. Tercera edición sin pie de imprenta, pero fue publicada en Santo Domingo en 1982. La obra posee interesantes documentos e informaciones de la época de la intervención. Carlos V. De León fue un joven dominicano servidor del gobierno militar norteamericano en Santo Domingo. Con 84 años a cuestas, publicó en 1972 un interesante libro titulado: Casos y cosas del ayer (Imprenta “Núñez”, Santo Domingo, 1972), donde narra interesantes vivencias durante la ocupación y años posteriores. Leer sus remembranzas es como haber vivido aquellos años aciagos.

Con relación al último gobierno de Horacio Vásquez, recomendamos la excelente obra de Víctor Medina Benet: Fracaso de la tercera República. Los responsables (Narraciones de historia dominicana, 1924-1930). Editora Arte y Cine, Santo Domingo, 1974.


 

Capítulo dieciocho

La dictadura de Trujillo, 1930-1961

 

Sobre la “Era” y el “Jefe” se han escrito cientos de textos, entre biografías, ensayos, artículos, historias sobre el período, folletos y folletines. No existe un solo aspecto de la prolongada dictadura que no haya sido tratado por algún escritor, investigador o por algunos practicantes de la historia, sean escribientes, escribidores o plumíferos, ya nativo o extranjero. Las biografías laudatorias sobre el personaje central de la época suman más de cuarenta. Son bien conocidas también los discursos, mensajes, proclamas, álbumes y las “colecciones” de obras conmemorativas, principalmente las de 1944 y 1955 que suman 39 volúmenes diferentes. Abundan los ensayos sobre aspectos específicos de la dictadura, muchos de ellos han sido traducidos a otros idiomas. Esos estudios especializados son los más interesantes. No existe otro personaje en la historia dominicana, y tal vez de América, que haya concitado tantas y variadas publicaciones, unas críticas, otras de alabanzas. Tal abundancia se explica porque Trujillo es el personaje que más odio y simpatía ha generado en la historia dominicana. O porque la mayoría de los intelectuales de la época se dejaron atrapar por las redes despóticas. Hemos seleccionado los libros considerados fundamentales para un conocimiento más profundo sobre los diversos aspectos de tan larga dictadura. Helos aquí:

 

-Abbes García, Johnny: Trujillo y yo (memorias). Presentación, notas y edición de Orlando Inoa. Editora Letragráfica, Santo Domingo, 2009.

-Abreu Cardet, José Miguel: Cuba y las expediciones de junio de 1959. Editora Manatí, Santo Domingo, 2002.

-Acosta Matos, Eliades Ignacio: La Telaraña Cubana de Trujillo. Tomos I y II. Publicaciones del Archivo General de la Nación, Vols. CLVII y CLXI, Santo Domingo, 2012;

------------- La dictadura de Trujillo. Documentos. 1930-1939, Tomo I, Volúmenes 1 y 2; 1940-1949, Tomo II, Volúmenes 3 y 4; 1950-1961, Tomo III, Volúmenes 5 y 6. Publicaciones del Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2012 y 2013.

-Amiama Tió, Fernando: Ayer, el 30 de mayo y después, vivencias y recuerdos. Publicaciones de CPEP, Vol. VI, Santo Domingo, 2012.

-Alfonseca Giner De los Ríos, Juan B.: El incidente del trasatlántico Cuba. Una historia del exilio republicano español en la sociedad dominicana, 1938-1944. Publicaciones del AGN y de la CPEP, vol. CLXII, Santo Domingo, 2012.

-Almoina, José: Una Satrapía en el Caribe. Editora Cole, Santo Domingo, 1999.

----------------- Yo fui secretario de Trujillo. Editora y Distribuidora del Plata, Buenos Aires, 1950.

-Arvelo, Tulio H.: Cayo Confite y Luperón. Memorias de un expedicionario. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1981.

-Arzeno Rodríguez, Luís: Trujillo…Chapita no! Sin editora, Santo Domingo, 1997;

------------------- Enrique Blanco: ¿Héroe o Foragido? Sin editora y sin fecha;

------------------- Cosas de Trujillo. Segunda edición. Publicaciones América, Santo Domingo, 1979.

-Ayuso, Juan José: Lucha contra Trujillo, 1930-1961. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2010;

------------------- En busca del pueblo dominicano. Ediciones Librería La Trinitaria, Santo Domingo, 2003.

------------------ “Todo por Trujillo” (Fuerzas Armadas y militares: un proceso político desde 1930). Ediciones dela Librería La Trinitaria, Santo Domingo, segunda edición, 2005.

-Báez Díaz, Tomás: En las garras del terror. Apéndice: Recordando los héroes y mártires del 30 de mayo. Publicaciones de la CPEP, Santo Domingo, 2011.

-Báez de Jiménez, Mayra: Si la mar fuera de tinta. Vivencia de una niña tras la caída de la dictadura trujillista. Colección 50 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, 1961-2011. Vol. XII. Comisión Permanente de Efemérides Patrias. Santo Domingo, 2012.

-Báez Pérez, Rafael (Cucullo): Raíces de una hermandad. Archivo General dela Nación. Volumen CXX. Santo Domingo, 2010.

-Balcácer, Juan Daniel: Trujillo, el tiranicidio de 1961. Editorial Grupo Santillana, Santo Domingo, 2007.

-Bissié, Miguel Ángel: Trujillo y el 30 de mayo. En honor a la verdad. Testimonio. Publicaciones de la CPEP, Santo Domingo, 2012 (De la obra de Bissié existe una primera edición de 1999).

-Bonilla, Walter R.: Exilio y memoria en la Era de Trujillo. Ediciones del Ministerio de Cultura de República Dominicana, Santo Domingo, 2010.

-Bosch, Juan: La fortuna de Trujillo. Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, sexta edición de 2000;

---------- Trujillo, causas de una tiranía sin ejemplo. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 2007.

-Brache Batista, Anselmo: Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimonios e investigación sobre los acontecimientos. Cuarta edición. Editora Búho, Santo Domingo, 2009.

-Bruni, Nina: Letras de la Era. Imagen de Trujillo en la narrativa dominicana contemporánea. Ediciones dela Secretaría (hoy Ministerio) de Cultura, Santo Domingo, 2007.

-Castro Ventura, Santiago: Trujillo, perversidad hereditaria. Editora Búho, Santo Domingo, 2007.

---------Trujillo vs. Betancourt ¡Rivalidad perpetua! Impresora Manatí, Santo Domingo, 2008.

-Capdevila, Lauro: La dictadura de Trujillo. República Dominicana, 1930-1961. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Búho, Santo Domingo, 2010.

-Capó Bonnafous, Edurado: Medina del Mar Caribe. Reproducida porla Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo, 1986 (Se trata de una “seminovela” histórica basada en las experiencias vividas por el autor, uno de los refugiados españoles que vino al país en tiempos de Trujillo).

-Cassá Bernardo de Quirós, Constancio (Compilador): Una pluma en el exilio: Los artículos publicados por Constancio Bernaldos de Quirós en República Dominicana. AGN, Volumen LXXXIX, Santo Domingo, 2009;

------------------- Jesús de Galíndez. Escritos desde Santo Domingo y artículos contra el régimen de Trujillo en el exterior. Publicaciones conjuntas dela CPEP y el AGN, Santo Domingo, 2010.

-Cassá, Roberto: Capitalismo y Dictadura. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1982.

------------------- Movimiento Obrero y Lucha Socialista en la República Dominicana (Desde los Orígenes hasta 1960). Ediciones dela Fundación Cultural Dominicana, 1990;

------------------- Los Orígenes del Movimiento 14 de Junio. Publicaciones dela CPEP. Volumen 22. Segunda edición, Santo Domingo, 2007;

------------------ En búsqueda del tiempo del exilio. Semblanza del doctor Leovigildo Cuello. Editora de Colores, Santo Domingo, 1999;

----------------- Heroínas nacionales. Publicaciones conjuntas del AGN y dela CPEP. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 2007;

---------------- Mauricio Báez: líder del proletariado. Editora Alfa & Omega, segunda edición, Santo Domingo, 2010.

-Cordero Michel, José R. Análisis de la Era de Trujillo (Informe sobre la República Dominicana, 1959). Editora Universitaria, 1987 (Una edición más reciente: Publicaciones de la CPEP, Vol. X, Santo Domingo, 2012).

-Collado, Lipe: El Foro Público en la era de Trujillo. Editora Collado, Santo Domingo, 2000.

-Comisión Permanente de Efemérides Patrias: Los panfleteros de Santiago y su desafío a Trujillo. Santo Domingo, 2007:

----------------- Relatos de la Resistencia. Colección 50 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, 1961-2011. Vol. III. Segunda edición, 2012;

---------------- El juicio a los asesinos de las hermanas Mirabal (Prólogo y edición de Franklin J. Franco), Santo Domingo, 2011;

--------------- 4 poemas heroicos. Un ensayo, un discurso. Vol. I, Santo Domingo, 2011.

-Cruz Infante, José Abigaíl: Hombres de Trujillo. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2006.

-Cruz Segura, Juan J.: Bajo la barbarie. La juventud democrática clandestina (1947-1959). Testimonio de un protagonista. Editora Taller, Santo Domingo, 1997.

-Cuello Hernández, José Israel (recopilación y notas): Documentos del Conflicto Domínico-Haitiano de 1937. Editora Taller, Santo Domingo, 1985.

-Crassweller, Robert D.: Trujillo: La trágica aventura del poder personal. Edición pirateada, sin fecha.

--Clark, Gerald: América en llamas. Editorial Bruguera, Barcelona, 1964.

-Chardon, Carlos E.: Reconocimiento de los recursos naturales de la República Dominicana. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora de Santo Domingo, 1976.

-Del Orbe, Justino José: Del exilio político dominicano antitrujillista, en Cuba. Editora Taller, Santo Domingo, 1983.

-Despradel, Alberto: La migración japonesa hacia la República Dominicana. Editora de Colores, Santo Domingo,1996.

-Despradel, Fidelio: Conjura submarina. Un temprano esfuerzo por ajusticiar a Trujillo. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1993.

-Despradel, Naya: Pilar y Jean. Investigación de dos muertes en la Era de Trujillo. Editora Letra gráfica, Santo Domingo, 2012.

-Diederich, Bernard: Trujillo: La muerte del dictador. Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1986.

---------------- Navidad con libertad. La lucha por la libertad del pueblo dominicano. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Búho, Santo Domingo, 2010.

--------------- Una cámara testigo de la historia. El recorrido dominicano de un cronista extranjero, 1951-1965. Ediciones conjuntas dela Fundación Cultural Dominicana yla Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), Santo Domingo, 2003.

-Espinal Estévez, Piero (editor): Rafael Vidal. Medio siglo de historia. Editorial Letregráfica, Santo Domingo, 2012.

-Estrella M., Luís Salvador: Salvador Estrella S. Del complot a la gloria. Publicaciones de la CPEP, Vol. V, Santo Domingo, 2012 (Existe una primera edición de la Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1998).

-Federación de Fundaciones Patrióticas y Museo Memorial de la Resistencia Dominicana: El crimen de la Hacienda "María". Expediente de extradición de Ramfis Trujillo y compartes. Editora Mediabyte, Santo Domingo, 2012.

-Ferreras, Ramón Alberto: Preso (1960: La cárcel bajo Trujillo). Editorial del Nordeste, Santo Domingo, 1980;

---------------- Trujillo y sus mujeres. Editorial del Nordeste, Santo Domingo, 1982.

-Chaljub Mejía, Rafael: La "Era" en los días del fin. Impresión Editora Manatí, Santo Domingo, 2006.

-Forné Farreres, José: Paisaje y acento. Impresiones de un español en la República Dominicana. Publicaciones conjuntas del CPEP y AGN, Santo Domingo, 2010.

-Fortuna, Cassandro: El oficio de lavar cerebros. La programación mental de Trujillo. Su fisiología y otros informes. Editora Búho, Santo Domingo, 2007.

-Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Relatos de la Resistencia. Editora del Caribe, Santo Domingo, 1983.

-Franco Pichardo, Franklin J.: Trujillismo, génesis y rehabilitación. Editora Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1971.

-Galíndez, de Jesús: La Era de Trujillo. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2010.

-García Michel, Eduardo: 30 de mayo. Trujillo ajusticiado. Publicaciones de la CPEP, Santo Domingo, 2012.

-García, Juan Manuel: La matanza de los haitianos. Genocidio de Trujillo, 1937. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1983.

-García Michel, Eduardo: 30 de mayo: Trujillo ajusticiado. Publicaciones de la CPEP, Vol. IX, Santo Domingo, 2012.

-Gautier de Álvarez, Josefina: Escondido. Mi 30 de mayo. Colección 50 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, 1961-2011. Publicaciones de la CPEP, Vol. IV, Santo Domingo, 2012.

-Gerón, Cándido (Compilador): Informes y documentos del caso de Jesús de Galíndez. Editora Centenario, Santo Domingo, 2008;

---------- Interrogatorios expedicionarios del 59. Participantes en la muerte de Trujillo. Seguidores de Manuel Aurelio Tavárez Justo. Editora Centenario, Santo Domingo, 2010.

-Guerrero, Miguel: Los últimos días de la Era de Trujillo. Editora Corripio, Santo Domingo, 1991.

----------- Trujillo y los héroes de junio. Editora Corripio, Santo Domingo, 1996.

-Guerrero Pichardo, Gustavo: Magnicidios en Dominicana. Ediciones dela Librería La Trinitaria, Editora Búho, Santo Domingo, 2000.

-Gómez, José Miguel: Trujillo visto por un Psiquiatra. Editora Búho, Santo Domingo, 2003.

-Gómez Ochoa, Delio: Constanza, Maimón y Estero Hondo: La Victoria de los Caídos. Editora Alfa y Omega, Santo Domingo, primera edición de 1998.

-González Tejera, Natalia (Compiladora): Cuentos y escritos de Vicenc Riera Llorca en La Nación. Publicaciones conjuntas de la CPEP y el AGN, Santo Domingo, 2010;

-González Tejera, Natalia: Exiliados españoles en República Dominicana, 1939.1943: Descripción y análisis socio-económico y demográfico. Publicaciones de la ADH, volumen XCIX, Santo Domingo, 2012.

-Gimbernard, Jacinto: Trujillo. Un estudio de la dictadura. Segunda edición. Editora Publicaciones América, Santo Domingo, 1986.

-Gutiérrez Félix, Euclides: Trujillo, monarca sin corona. Cuarta edición. Editora Corripio, Santo Domingo, 2009.

------- Los Magnicidios Dominicanos. Editora Corripio, Santo Domingo, 2010.

-Grimaldi, Víctor: Tumbaron al Jefe (Los Estados Unidos en el derrocamiento de Trujillo). Tercera edición. Impresora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1999.

------------------- Sangre en el barrio del jefe. Editora Corripio, Santo Domingo, 2007.

-Hermann Pérez, Hamlet: …De héroes, De pueblo… Tomo I. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1979.

-Herrera, Rafael Darío: Revueltas y caudillismo. Desiderio Arias frente a Trujillo. Editora Búho, segunda edición, Santo Domingo, 2010.

-Hicks, Albert C.: Sangre en las calles. Vida y mando de Trujillo. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Corripio, Santo Domingo, 1996

-Ibarra Guitart, Jorge Renato: Relaciones cubano-dominicanas, su escenario hemisférico (1944-1948). Publicaciones del AGN, Volumen CXXX. Santo Domingo, 2011.

-Infante, Fernando: Biografía de Trujillo. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2009;

------------------ La Era de Trujillo. Cronología Histórica, 1930-1961. Tomo II. Primera edición, Editora Collado, Santo Domingo, 2007;

----------------- Trujillo. Aproximación al hombre y su tiempo. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2002.

-Inoa, Orlando: Estado y campesinos al inicio de la Era de Trujillo. Publicaciones de la librería “La Trinitaria”, Santo Domingo, 1994.

-Jáquez, José: Sin miedo a Trujillo. Editora argos, Santo Domingo, 2011.

-Javier García, Manuel de Jesús: Mis 20 años en el Palacio Nacional junto a Trujillo y otros gobernantes dominicanos. Tomos I y II. Editora Taller, Santo Domingo, 1986.

Jimenes-Grullón, Juan Isidro: Una Gestapo en América. Editora Montalvo, Santo Domingo, 5ta. edición, 1962.

-Justo Duarte, Amaury: Auge y caída de los trujillistas (1955-1962). Editora Búho, Santo Domingo, 2004.

-Labourt, José: Trujillo: Seguiré a Caballo. Editora Manatí, Santo Domingo, 2002.

-León Estévez, Luís José: Yo, Ramfis Trujillo. Editorial Letragráfica, Santo Domingo, 2002.

-Lugo Lovatón, Ramón: Escombros. Huracán de 1930. Editora del Caribe, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1955.

-Lilón, Domingo: Armas y poder. Los húngaros y La Armería de San Cristóbal. Editora Cole, Santo Domingo, 2000.

-Llorens, Vicente: Memorias de una emigración. Santo Domingo, 1939-1945. Editorial Ariel, Barcelona, 1975.

-Mateo, Andrés L.: Mito y Cultura en la Era de Trujillo. Editora Manatí, Santo Domingo, segunda edición, 2004.

-Matos González, Ramiro y Lajara Solá, Homero Luís: Misión Naval a España, 1954. Almirante Lajara Burgos, Vicisitudes y Consejo de Guerra. Editora Búho, Santo Domingo, 2009.

-Mejía, Félix A.: Viacrucis de un pueblo. Relato sinóptico de la tragedia dominicana bajo la férula de Trujillo. Tercera edición de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Taller, Santo Domingo, 1995.

-Mariñez, Pablo A.: Agroindustria, Estado y Clases sociales en la Era de Trujillo (1935-1960). Ediciones dela Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1993.

-Martínez Almanzar, Juan Francisco: Trujillo, la vigencia de un fantasma. Editora 9 de octubre, Santo Domingo, 1997.

-Martínez, Héctor Luís: Tensiones políticas y arbitraje de la OEA en el Caribe, 1944-1964. Publicaciones del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Seccional Nacional Dominicana, Santo Domingo, 2012.

-Martínez, Rufino: Hombres dominicanos. Trujillo y Heureaux. Tomo III. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Búho, Santo Domingo, 2009.

-Mainardi, Carolina (Viuda Cuello): Vivencias. Editora Manatí, Santo Domingo, 2000.

-Miolán, Ángel: La revolución social frente a la tiranía de Trujillo. Editora Nacional, Santo Domingo, 2011;

------------ Un Generalísimo. Editora Nacional, Santo Domingo, 2011;

------------ Páginas históricas. El perredé desde mi ángulo. Talleres gráficos de Ávila Arte, S. A., Caracas, 1985.

-Morales Pérez, Salvador E.: Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura de Trujillo. Publicaciones del Archivo General dela Nación. Editora Búho, Santo Domingo, 2009.

-Moya Pons, Frank: El ciclón de San Zenón y la “Patria Nueva”. Academia Dominicana dela Historia, Santo Domingo, 2007.

-Ornes, Germán Emilio: Trujillo: Pequeño César del Caribe. Editora Cole, Santo Domingo, 1999.

-Pagán, Dato: ¿Por qué lucha el pueblo dominicano? Imperialismo y dictadura en América Latina. Publicaciones del AGN. Santo Domingo, 2012.

-Patrocinio, Luís: Enrique Blanco, el rebelde solitario. Editora Mediabyte, Santo Domingo, tercera edición, 2008.

-Paulino Ramos, Alejandro (Compilador): Mauricio Báez. Editora Búho, Santo Domingo, 2012.

-Peguero, Valentina: Colonización y política: Los japoneses y otros inmigrantes en la República Dominicana. Colección BanReservas. Serie Historia, Volumen I, Santo Domingo, 2005.

-Pérez, Milvio: Del sacrificio (1959) a la inmolación (1963). Exposición gráfica patrocinada porla Dirección General de Aduanas, Santo Domingo, 2008.

-Pérez S., José: La prensa durante los primeros años de la Era de Trujillo, 1930-1934. Segunda edición, Editora Collado, Santo Domingo, 2001.

-Perozo, Alfonsina: Los Perozos: su exterminio por la dictadura de Trujillo. Editorial Santuario, Santo Domingo, 2010.

Peña Rivera, Víctor Alicinio: Trujillo: La herencia del caudillo. Publicaciones y distribuciones San Juan Inc., Río Piedras, Puerto Rico, 1978;

---------Historia Oculta de un dictador. Publicaciones América, Santo Domingo, 1996.

-Peña Batlle, Manuel Arturo: Política de Trujillo. Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo, 1954.

-Pou Saleta, Poncio R.: En busca de la libertad. Mi lucha contra la tiranía trujillista. Segunda edición. Editora Lozano, Santo Domingo, 2009.

-Puigsubirá-Miniño, Juan Enrique (Johnny): Inmolación. Diario de campaña de un soldado de la libertad. Editora Corripio, Santo Domingo, 1982.

-Priewe, Joachim: Colonia Judía de Sosúa, 1939-1970. Publicaciones dela Sociedad Dominicana de Bibliófilos, editora Búho, Santo Domingo, 2010.

-Procuraduría General de la República: Proceso judicial expedicionarios de Luperón, 1949. Santo Domingo, 1998.

-Raful, Tony: Movimiento 14 de Junio. Historia y Documentos. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1983;

----------- De Trujillo a Fernández Domínguez y Caamaño. El azar como categoría histórica (1930-1965. Impresión Editora Búho, Santo Domingo, 2013.

-Kury, Farid: Trujillo, el gladiador. Editora Centenario. Santo Domingo, 2006;

------------ Trujillo "El Jefe". Editora Centenario, Santo Domingo, 2006.

-Read Vittini, Mario: Trujillo de cerca. Editora San Rafael, Santo Domingo, 2007.

-Reid Cabral, Anne C.: Esa última semana. Publicaciones de la CPEP, Vol. VII, Santo Domingo, 2012.

-Riera Llorca, Vicenc: Los tres salen por el Ozama. Publicaciones de la Fundación Cultural Dominicana. Santo Domingo, 1989.

-Rivera, Tirso: Relación de los bienes e inversiones de Trujillo, esposa e hijos, al 5 de julio de 1961. Editora Taller, Santo Domingo, 1986.

Rodríguez Demorizi, Alonso: Drama de Trujillo. Cronología comentada. Tomos I y II. Publicaciones del AGN. Santo Domingo, 2012;

----------------- Drama de Trujillo. Nueva Casona. Publicaciones del AGN. Santo Domingo, 2012.

-Romero, César L. : Del duro exilio. Impresora Valdez, Santo Domingo, 1989.

-Rosario Fernández, Reyna C.(Coordinadora): El exilio republicano español en la sociedad dominicana. Seminario internacional, marzo 2010. Publicaciones conjuntas dela CPEP, AGN y ADH, Santo Domingo.

-Saillant V., César A.: Participación de Ranfis Trujillo en el asesinato de los héroes del 30 de mayo de 1961. Revelaciones a Sánchez Cabral. Publicaciones del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana. Colección Tertulia No. 2. Editora Mediabyte, Santo Domingo, 2012.

-Sánchez, Buenaventura: Trujillo, la agonía dominicana. Publicaciones del Ministerio de Cultura. Editora Nacional, Santo Domingo, 2011.

-Sánchez Lustrino, Gilberto: Trujillo, el constructor de una nacionalidad (biografía de alabanzas al tirano). Editora Cultural, S. A.,La Habana, 1938.

-Sánchez y Sánchez, Carlos: La intervención a distancia. Editora Montalvo, Ciudad Trujillo (hoy Santo Domingo), 1951.

-Secretaría de Estado de lo Interior: Libro Blanco del comunismo en la República Dominicana. Editora del Caribe, Ciudad Trujillo, 1956.

-Sención Villalona, Augusto: La dictadura de Trujillo (1930-1961). Publicaciones del AGN, volumen CLXXXIII, Santo Domingo, 2012.

-Silfa, Nicolás: Guerra, traición y exilio. Tomo I. Barcelona, 1980.

-Tejada Díaz, Teodoro: Yo investigué la muerte de Trujillo. Plaza & Janes, S. A., editores. Barcelona, 1963.

-Trujillo, Aida: A la sombra de mi abuelo. Grupo Editorial Norma, segunda edición, Santo Domingo, 2009.

-Trujillo de Domínguez, María de los Angeles: TRUJILLO, mi padre en mis memorias, Angelita. www.trujillofoundation.org. Florida, Estados Unidos de América, 2009.

-Ubiñas Renville, Guaroa: El niño y el bicornio. La infancia del dictador Trujillo. Editora Búho, Santo Domingo, 2007.

----------- Maimón, 1959. Cincuenta años después los campesinos hablan. Editora Mediabyte, Santo Domingo, 2010.

-Ulloa Morel, Luis: Estado, Iglesia y Educación en la República Dominicana (1930-1986). Segunda edición, Editora de Colores, Santo Domingo, 2001.

-Wiese Delgado, Hans Paúl: Trujillo: amado por muchos, odiado por otros, temido por todos. Editora Búho, Santo Domingo, cuarta edición de 2001.

-Valera Benítez, Rafael: Complot Develado. Editora Taller, Santo Domingo, 1984.

-Vargas, Mayobanex: Testimonio Histórico, junio 1959. Tercera edición. Talleres GRATA, S. A., Santo Domingo, 1999.

-Vázquez, Miguel A.: Jesús De Galíndez: “El Vasco” que inició la decadencia de Trujillo. Editora Taller, Santo Domingo, 1975.

-Vega, Bernardo yla Fundación CulturalDominicana:

-La vida cotidiana dominicana a través del archivo particular del generalísimo;

-La migración española de 1939 y los inicios del marxismo-leninismo en la República Dominicana;

-El 23 de febrero de 1930 o la más anunciada revolución de América;

-Almoina, Galíndez y otros crímenes de Trujillo en el extranjero;

-Trujillo y Haití (Cuatro volúmenes);

-Los Estados Unidos y Trujillo (1930, tomos I y II; 1945; 1946, tomos I y II; 1947, tomos I y II y 1960-1961, Los días finales);

-Un interludio de tolerancia. El acuerdo de Trujillo con los comunistas en 1946;

-Trujillo y el control financiero norteamericano;

-Unos desafectos y otros en desgracia;

-Eisenhower y Trujillo;

-Kennedy y los Trujillo;

-Kennedy y Bosch;

-Los Trujillo se escriben;

-Nazismo, Fascismo y Falangismo en la República Dominicana;

-Desiderio Arias y Trujillo se escriben;

-La muerte de Trujillo según sus autores y los papeles de Ramfis Trujillo;

-Más papeles de Ramfis Trujillo. Sucesos de 1962.

-Trujillo ante una corte marcial por violación y extorsión en 1920;

-Trujillo en la intimidad, según su hija Flor.

-Wiarda, Howard J.: Política y gobierno en la República Dominicana, 1930-1966. Imprenta Amigo del Hogar, Santiago de los Caballeros, 1968. (La obra de Wiarda, originalmente escrita en inglés, fue traducida al español por Nora Read de Hoepelman y publicada por la Colección "Estudios" de la Universidad Católica Madre y Maestra. El libro es más bien una bibliografía sobre la "Era de Trujillo" y los siguientes cinco años).

-Veras, Ramón Antonio (Negro): Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición. Publicaciones del AGN, volumen XCVI, Santo Domingo, 2009.

Capítulo diecinueve

La crisis política post trujillista, 1961-1965

 

Los diarios dominicanos y las revistas semanales aparecidas después de la muerte de Trujillo son fuentes de primera para reconstruir aquel tortuoso proceso político. Abundan también ensayos muy interesantes de autores nacionales y extranjeros sobre los diversos aspectos tratados en el capítulo diecinueve. Vamos a sugerir, para su lectura o consulta, las obras más enjundiosas del período, destacando las más recientes, siguiendo así nuestra propuesta de recomendar bibliografías actualizadas y que estén al alcance de los lectores.

Para saber más sobre el proceso político posterior a la muerte de Trujillo, véase la obra del ex embajador estadounidense en República Dominicana John Bartlow Martin: El Destino Dominicano (La crisis dominicana desde la caída de Trujillo hasta la guerra civil). Editora de Santo Domingo, 1975. Un libro muy interesante y novedoso es el de Sully Saneaux y Ramona Hernández: La República Dominicana y la Prensa Extranjera. Mayo 1961-Septiembre 1963 (Desde la desaparición de Trujillo hasta Juan Bosch). Editora Búho, Santo Domingo, 2013. De Amaury Justo Duarte se conoce su ensayo: Las luchas de clases en República Dominicana (1955-1965), en dos tomos, editora Alfa y Omega, 1979. Con relación al gobierno de Bosch, consúltese la compilación de Bernardo Vega: Kennedy y Bosch. Ediciones de la Fundación Cultural Dominicana, 1993. También la obra de Félix Jiménez: ¿Cómo fue el gobierno de Bosch? Editora Alfa y Omega, 1988. La “Fundación Juan Bosch” y la Universidad Iberoamericana (UNIBE) publicaron en el año 2003: Constitución de 1963, 40 años después: vigencia y perspectivas. (Esa misma obra sería reeditada en dos ocasiones posteriores. La tercera edición se conoce con el título: Constitución de la Nación Dominicana de 1963, con anotaciones de Aura Celeste Fernández. Ediciones de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Santo Domingo, 2009). Del periodista Miguel Guerrero se conoce su ensayo: El golpe de Estado. Historia del derrocamiento de Juan Bosch. Editora Corripio, Santo Domingo, 1993. Otro periodista que ha cultivado el género del “periodismo histórico” es Víctor Grimaldi. De él recomendamos: Golpe y Revolución (El derrocamiento de Juan Bosch y la intervención Norteamericana). Editora Corripio, Santo Domingo, 2000; El misterio del golpe de Estado de 1963 (Alfa & Omega, 1990), Juan Bosh, el comienzo de la historia (Alfa & Omega, 1990), 1965, La Invasión Norteamericana, Editora Búho, Santo Domingo, 2005 y El diario secreto de la intervención norteamericana de 1965. Editora Amigo del Hogar, Santo Domingo, 1985. Con relación al movimiento guerrillero de diciembre de 1963, véase la obra de Rafael Tulio Pérez de León: Los olvidados (La guerrilla del 63). Editora Corripio, Santo Domingo, 1995. De Rafael Pérez Modesto: Manolo Tavárez y las guerrillas constitucionalistas de 1963. Editora Búho, Santo Domingo, 2008. Otra del mismo autor: Vivencias de un guerrillero. Editora Búho, Santo Domingo, 2007. De Pericles A. Franco existe Mi protesta contra el golpe militar. Santo Domingo, Editora del Caribe, 1964.

 

En cuanto a la revolución de abril de 1965 y la intervención militar norteamericana, la bibliografía y los relatos escritos de testigos y sobrevivientes deben pasar de cien publicaciones, de autores dominicanos y extranjeros. Empecemos con los autores extranjeros más conocidos: De José A. Morenos conocemos: El pueblo en armas. Revolución en Santo Domingo. Editora Tecnos, Madrid, 1973. De Abraham F. Lowenthal: The Dominican Intervention. Harvard University Pres/Cambridge, Massachusetts, 1972 (La obra de Lowenthal fue traducida y publicada por la Editora de Santo Domingo en 1977 con el título El desatino Americano). Además de Bartlow Martin y Lowenthal, otros autores norteamericanos que estudiaron los acontecimientos de 1965 fueron Dan Kurzman, autor de Santo Domingo, la revuelta de los condenados. Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1966; Jerome Slater, autor de La Intervención Americana, Editora de Santo Domingo, 1976. Newton Carlos, periodista brasileño que vivió los acontecimientos de abril en Santo Domingo, publicó luego sus pareceres bajo el título: Santo Domingo, la guerra de América Latina. Ediciones Iguazú, Buenos Aires, 1965. De Antonio Llano Montes, periodista mexicano que vivió los acontecimientos y los enfoca con una visión diferente, se conoce su libro: Santo Domingo: barricadas de odios. Editores Mexicanos Unidos, S. A., México, 1966. Del historiador puertorriqueño Walter Bonilla: La revolución de abril y Puerto Rico. Editora Cole, Santo Domingo, 2001.

Varios autores cubanos han publicados algunos ensayos interesantes, entre ellos: La revolución dominicana de abril vista por Cuba. Publicaciones de la UASD. Editora Taller, Santo Domingo, 1974. Marcel Niedergang escribió: La revolución de Santo Domingo. La edición francesa del año 1966 de esta obra fue traducida al español y publicada en forma de cuadernillos en la revista dominicana Renovación en 1968. El libro contiene interesantes notas del doctor Ramón Pina Acevedo Martínez. Un texto que contiene documentos interesantes es el de Danilo Brugal Alfau: Tragedia en Santo Domingo (Documentos para la Historia). Editora del Caribe, Santo Domingo, 1966. Véase también La intervención de 1965 vista por los militares estadounidenses (coloquio de los marines de EU celebrado en 1992 en Washington). Editora Collado, Santo Domingo, abril de 2003. El ensayo más reciente y acabado de autor extranjero sobre la guerra civil de 1965 es el de Piero Gleijeses: La Esperanza Desgarrada. La rebelión dominicana de 1965 y la invasión norteamericana. Editora Búho, Santo Domingo, 2012. De los autores dominicanos debemos empezar con Franklin J. Franco Pichardo, autor de un ensayo pionero intitulado: República Dominicana: Clase, Crisis y Comando. Casa de las Américas, La Habana, 1966. De Tony Raful: La revolución de abril de 1965. Editorial Santo Domingo, 1985. De la Comisión Permanentes de Efemérides Patrias existen: Caamaño frente a la OEA y El Presidente Caamaño, discursos y documentos. Del militar constitucionalista Héctor Lachapelle Díaz existe: Ideario del coronel Fernández Domínguez, 1934-1965, con varias ediciones. Salvador Jorge Blanco, Procurador General de la República durante el gobierno de Caamaño y ex Presidente constitucional publicó: Guerra, Revolución y Paz. Editora Corripio, Santo Domingo, 2003. La obra contiene importantes fuentes primarias para el estudio de la revolución de abril. Bernardo Vega publicó una segunda edición de su libro Cómo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el poder en 1966. Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 2004. Otras interesantes publicaciones de Vega y la Fundación son: El peligro comunista en la revolución de abril ¿Mito o realidad? Santo Domingo, 2006 y Negociaciones políticas durante la intervención militar de 1965. Editora Búho, 2012. La “Fundación Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, Inc”., publicó la obra de la señora Arlette Fernández intitulada Coronel Rafael Fernández Domínguez, soldado del pueblo y militar de la libertad, excelente testimonio histórico que recoge documentos e imágenes interesantes sobre los acontecimientos posteriores a la muerte de Trujillo. Editora Taína, S. A., Santo Domingo, 2005. Otra obra de quien fuera la esposa del extinto coronel Fernández Domínguez fue publicada por la editora Alfa & Omega en 1980 con el título: Coronel Fernández Domínguez: fundador del movimiento militar constitucionalista. De Claudio Caamaño conocemos su libro: Caamaño: guerra civil de 1965. Primer tomo, segunda edición. Editora Centenario, Santo Domingo, 2010. El poeta, escritor y periodista dominicano Cándido Gerón publicó: Juan Bosch: Documentos inéditos de la revolución de abril de 1965. Se trata de un libro muy bien ilustrado con decenas de documentos para la reconstrucción del más grande acontecimiento del siglo veinte dominicano. Editora Centenario, Santo Domingo, 2007. Abundan también las memorias de personajes que participaron a favor y en contra de la revolución, entre ellos: El reconocido locutor José Antonio Núñez Fernández publicó su interesante testimonio ilustrado: La guerra de los locutores. Abril, 1965. Publicaciones de la Biblioteca Nacional “Pedro Henríquez Ureña”, Santo Domingo, 2009. El Almirante Luís Homero Lajara Burgos publicó en 1994 un folleto titulado: Los hechos del 24 de abril al 5 de mayo de 1965 (La revolución constitucionalista). Interesante versión de quien fuera el jefe de la seguridad nacional durante el efímero gobierno del doctor Rafael Molina Ureña. José Israel Cuello y Narciso Isa Conde, dirigentes de izquierda, publicaron un folleto en 1985 titulado: El proceso revolucionario dominicano y sus enseñanzas. Editora Taller, Santo Domingo, 1985. De Silveria y Emilio Rodríguez Demorizi, la Editora Taller publicó en 1995 un interesante testimonio titulado: En la revolución constitucionalista. De Hamlet Hermann se conoce su ensayo: Eslabón Perdido. Gobierno provisional 1965-1966. Editora Búho, Santo Domingo, 2009. También: Caamaño en Europa (1966-1967). Editora Búho, Santo Domingo, 2011 y Caamaño. Biografía de una época. Editora Búho, Santo Domingo, 2013. De Bonaparte Gautreaux Piñeyro, participante en la revolución, se conoce: El gobierno de Caamaño, 1965 (Documentos, discursos y decretos). Editora Corripio, Santo Domingo, 1989. Del periodista dominicano Juan José Ayuso conocemos su ensayo: El sargento Douglas Lucas. Revolución constitucionalista y guerra patria de abril de 1965. Editora Manatí, Santo Domingo, 2010. Del comandante de tropas del ejército constitucionalista Jesús de la Rosa existe: La revolución de abril 1965. Editora Letragráfica, Santo Domingo, 2011. Del periodista Lipe Collado se conoce: La batalla del Hotel Matúm. 1965 Cronología. Editora Collado, Santo Domingo, 2011. De Nelson William Méndez Batista, Guarionex Novas Rosario y Pedro José Lantigua Bravo, "sargentos responsables de la acción gloriosa del 24 de abril de 1965", se conoce sus testimonios: La actuación de los Sargentos de la jefatura de abril, 1965. Editora Universitaria (UASD), Santo Domingo, 2012. Con relación a las historias gráficas de la revolución de 1965, veamos las más conocidas: Testimonio gráfico de abril de 1965, de Milvio Pérez; Gráficas y relatos de la revolución de abril de 1965, de Juan Pérez Terrero; Historia gráfica de la guerra de abril y Abril 1965, ambas del dirigente de izquierda Fidelio Despradel. Para seguir paso a paso los acontecimientos políticos y militares del período, consúltese la obra de Fernando Infante: Cronología Histórica. 21 de noviembre 1961-junio 1966. Ediciones de la Librería La Trinitaria, Editora Búho, Santo Domingo, 2005.


 

Capítulo veinte

Los doce años de Balaguer, 1966-1978

 

Con relación al controversial gobierno de los doce años de Balaguer, las revistas ¡Ahora!, Renovación, Realidad Contemporánea, Impacto Socialista, más los diarios y periódicos de opinión de la época son referencias fundamentales para analizarlo. De José Israel Cuello existe su ensayo: Siete años de reformismo. Editora Taller, Santo Domingo, tercera edición de 1984. Roberto Cassá publicó (Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1986) un primer tomo intitulado: Los doce años: contrarrevolución y desarrollismo, uno de los mejores ensayos publicados hasta ahora sobre el referido régimen. Del sociólogo Carlos Dore Cabral existe su ensayo: Reforma agraria y luchas sociales en la República Dominicana, 1966-1978. Editora Taller, Santo Domingo, 1981. Véase también el capítulo cuarto del libro La Guerra silenciosa. Las luchas sociales en la ruralía dominicana, del historiador puertorriqueño Pedro L. San Miguel. Publicaciones del Archivo General de la Nación, Volumen CXXXV, Editora Búho, Santo Domingo, 2011. Para estudiar las grandes tendencias de la economía dominicana en las décadas de 1960-70, consúltese la obra de los sociólogos José del Castillo, Miguel Cocco, Walter Cordero, Max Puig, Otto Fernández y Wilfredo Lozano: La Gulf and Western en República Dominicana. Editora Universitaria, Santo Domingo, 1974. Del politólogo y economista Eduardo Latorre existe: Sobre Azúcar, ensayo interesante sobre la historia de la producción azucarera moderna y su relación con el mercado norteamericano. Publicado por el INTEC, Editora Taller, Santo Domingo, 1988. Con relación al terrorismo de Estado existente en los doce años, la Fundación Cultural Dominicana publicó en el año 2010 la obra de Brian J. Bosch, ex agregado militar de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo en los primeros años de la década de 1970, intitulada: Balaguer y los militares dominicanos. Del doctor Víctor Gómez Bergés, ex funcionario de los gobiernos de Balaguer, existe: Balaguer y yo: La historia (Tomo II). Es una obra muy interesante, donde podemos leer los episodios más importantes de los "Doce años", escritos por uno de sus testigos oculares. Editora Búho, Santo Domingo, 2006. En cuanto a la guerrilla de Caamaño de 1973, conocemos la siguiente bibliografía: Caracoles, la guerrilla de Caamaño, de Hamlet Hermann. Tercera edición, Editora Tele 3, Santo Domingo, 1993. Una excelente biografía del mismo autor es Francis Caamaño. Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 1983. Otra del mismo autor: El Fiero Eberto Lalane José. Editora Búho, Santo Domingo, 2008. De Manuel Matos Moquete: Caamaño, la última esperanza armada. Segunda edición. Editora Corripio, Santo Domingo, 2000. De Ricardo Sáenz Padrón y Hugo Ríus Blain, autores cubanos, existe: Caamaño. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984. De Miguel Ángel Sosa Vásquez (“Michel Smiely”) se conoce su ensayo: La tragedia de una revolución inconclusa (sin pie de imprenta, pero dice que en el año de 1978 su obra fue presentada en un concurso literario en Casa de Las Américas, en Cuba, y publicada al año siguiente en Estocolmo, Suecia). Para un recorrido casi diario de los doce años, véase la obra de Fernando Infante 12 años de Balaguer. Cronología histórica. 1966-1978. Editora Letregráfica, Santo Domingo, 2006. Un excelente testimonio sobre la crisis post electoral de 1978 lo constituye la obra del periodista y escritor Miguel Guerrero Al borde del caos (Historia oculta de la crisis electoral de 1978). Editora Corripio, Santo Domingo, 1999. De Víctor Grimaldi existe su ensayo biográfico: Balaguer subiendo al poder. Editora Corripio, Santo Domingo, 2009. Del periodista Juan José Ayuso: Balaguer (Notas cotidianas para un ensayo). Editora Taller, Santo Domingo, 1995. Del periodista Pablo Jerez: Días de incertidumbre, donde narra con elegancia los hechos en los que se vio envuelto en los días de mayo de 1978. Talleres de Paloma Communications, Nuw York, USA, 1995.

Capítulo veintiuno

Apertura democrática prolongada, 1978-2010

 

Sobre la realidad social, económica, política, electoral, institucional, geográfica y ambiental dominicana, hemos seleccionado la siguiente bibliografía, lo más actualizada posible y comentada brevemente, para aquellos lectores interesados en ampliar sus conocimientos sobre los diversos aspectos de la vida dominicana desde 1980 hasta la primera década del siglo veintiuno. Las siguientes fuentes bibliográficas serán válidas también para el estudio del capítulo veintidós del libro, titulado: La nueva realidad social, económica e institucional dominicana, 1980-2010.

 

a) Bibliografía comentada para el estudio de la realidad social:

 

-Resultados definitivos de los últimos Censos de Población y Viviendas (VI, VII, VIII y IX) realizados por la OficinaNacionalde Estadística (ONE) en los años de 1981, 1993, 2002 y 2010 respectivamente. También los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana (ENI-2012), que actualiza el volumen de la población de inmigrantes y de origen extranjero en el país hasta septiembre 2012. Otras estadísticas que publica la ONE anualmente es Dominicana en Cifras 2010. Las informaciones de la ONE podrán ser consultadas en su página WEB: www.one.gob.do.

-Para una visión general de los censos realizados en el país, desde 1920, consúltese el libro de Irma Nicasio y Jesús de la Rosapublicado por la ONE(Editora Búho, Santo Domingo, 1998) intitulado: Historia, metodología y organización de los censos en República Dominicana, 1916-1993.

-La Oficinade Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en República Dominicana (http:odh.pnud.org.do) publicó dos excelentes investigaciones sobre numerosas temáticas de la realidad social, cultural, educativa, poblacional, política, institucional, turística y ambiental dominicana, apoyadas en una extensa bibliografía y en un selecto equipo de investigadores nacionales y extranjeros. La primera fue intitulada: Informe Nacional de Desarrollo Humano. República Dominicana 2005. La segunda: Informe sobre Desarrollo Humano. República Dominicana 2008. Desarrollo Humano una Cuestión de Poder. Los informes dela ODH no han sido del agrado del gobierno dominicano.

-La FacultadLatinoamericanade Ciencias Sociales (Flacso) y la OrganizaciónInternacionalde la Migraciones(OIM) publicaron en el año 2004 su Encuesta sobre Inmigraciones Haitianas en República Dominicana, donde se investigaron nueve variables relacionadas con la inmigración haitiana, un tema que tiene una amplísima bibliografía en el país.

-Un grupo de organizaciones e instituciones del país, encabezadas por MUDE, CIES/UNIBE, Alianza ONG, entre otras, publicaron (Editora Búho, Santo Domingo, 2010): La Sociedad Civil Dominicana. Contribución a su Historia, donde “se relata el surgimiento, persistencia y/o desaparición de grupos, movimientos, sindicatos, federaciones, fundaciones, asociaciones, comités y otros”, fueren urbanos o rurales, desde 1916 hasta el 2008. El texto no incluye los movimientos estudiantiles y los clubes populares urbanos que emergieron con fuerza después de la muerte de Trujillo.

-La doctora Irma Nicasio Rodríguez (Santo Domingo, 2011, sin editora) publicó su interesante ensayo: Cuatro décadas de Migración Femenina, Remesas e Impacto en la Economía Dominicana (1970-2010). Todo el drama de la emigración femenina y su aporte a la economía dominicana se estudia en esta interesante investigación de la profesora Nicasio Rodríguez.

- Si la obra de la profesora Nicasio Rodríguez se enfoca en la emigración femenina dominicana, la de Antonio Méndez (La emigración dominicana hacia los Estados Unidos. Mitos y realidades. Editora Búho, Santo Domingo, 2003) destaca el fenómeno migratorio hacia la gran nación iniciado después de la muerte de Trujillo y estimulado por las enmiendas al Acta de Inmigración y Naturalización de 1965 que eliminó el sistema racista existente en ese país desde 1924, dando paso a una política enfocada en la reunificación familiar.

-Otro texto reciente y actualizado sobre el fenómeno de los movimientos migratorios que no acabarán por ahora, es el de Jean Ghasmann Bissainthe: El futuro de la nación dominicana (Publicaciones del INTEC, Santo Domingo, 2004). El doctor Ghasmann Bissainthe se desborda en un estudio minucioso del transnacionalismo dominicano, desde una perspectiva global, histórica, social, económica y cultural. Excelente investigación que resalta las rápidas mutaciones a que está expuesta la nación dominicana en esta nueva era de la globalización. La obra del intelectual supera una anterior, intitulada: Paradigma de la Migración Haitiana en República Dominicana. Publicaciones del INTEC, Santo Domingo, 2002.

 

b) Bibliografía comentada para el estudio de la realidad económica:

 

-Los informes sobre la economía dominicana que anualmente difunde el Banco Central de la RepúblicaDominicanapodrán ser consultados también en su página WEB: www.bancentral.gov.do. Los del Ministerio de Hacienda relacionados con los movimientos y la situación de la deuda del sector público no financiero podrán ser consultados en:  www.creditopublico.gov.do.

-Por iniciativa del primer gobierno de Leonel Fernández, la Comisión EconómicaPara América Latina (CEPAL) elaboró un estudio sobre la economía dominicana en las dos últimas décadas del siglo veinte. El resultado de la investigación vio la luz en dos grandes tomos intitulados: Desarrollo Económico y Social en la República Dominicana. Los últimos 20 años y perspectivas para el siglo XXI. Editados porla Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Santiago, 2001.

-Para comprender mejor la intervención del Fondo Monetario Internacional en la economía dominicana a partir del gobierno de Jorge Blanco, véase la obra de José Serrulle y Jacqueline Boin: Fondo Monetario Internacional. Capital Financiero. Crisis Mundial. Ediciones Gramil, Santo Domingo, 1983. De esos mismos autores existe: La inversión de capitales imperialistas en la República Dominicana. Ediciones Gramil, 1981.

-Existe además el libro del economista Eduardo J. Tejera: Debate Económico Dominicano (Ensayos y artículos, 1997-2001). Editora Solar, Santo Domingo, 2001.

-De Carlos Despradel: 40 años de economía dominicana (Editora Búho, Santo Domingo, 2005. De esa existe otra más pequeña, publicada al sigue siguiente, que el autor intitula: Hacia dónde vamos. Reflexiones complementarias)

De Pável Isa Contreras: La inserción de la República Dominicana a la economía mundial. Reseña histórica y perspectiva analítica. Editora Mediabyte, Santo Domingo, 2007. Interesante ensayo que estudia cómo la inserción de la economía dominicana en el mercado mundial ha dependido históricamente de los cambios de la política comercial de los Estados Unidos de América.

De Esteban Rosario: Los dueños de la República Dominicana. Editora Búho, sexta edición, Santo Domingo, 2008. Se trata de una radiografía de la oligarquía dominicana, propietaria de la tierra, la industria, el comercio, la banca, las universidades privadas y los medios de comunicación. Otra obra parecida del mismo es: El grupo Vicini: el verdadero poder. Se trata de un estudio concentrado en la familia Vicini y el poder acumulado en República Dominicana desde 1860 hasta el presente. Editora Búho, Santo Domingo, 2011.

De Miguel Ángel Velázquez-Mainardi existe Culpables de la Deuda Externa. Editora Tele-3, Santo Domingo, 1994. Por supuesto que la obra del finado Velázquez-Mainardi es un recuento de sus críticas a los gobiernos del PRD y del PRSC con relación a ese tema que tanto preocupa a los dominicanos. No pudo ver el perspicaz periodista el rápido crecimiento de la deuda dominicana en los años posteriores a 1994.

-Con relación al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (RD-CAFTA) existe la Gaceta Oficial número 10,336 publicada el 13 de septiembre de 2005. Contiene 22 capítulos y 2, 491 páginas, con varios anexos, notas aclaratorias y las listas de productos negociados. Para que el RD-CAFTA entrara en vigencia el 2 de marzo de 2007, el gobierno dominicano promulgó 30 nuevas leyes. De Sonia Guzmán de Hernández, jefa del equipo dominicano que negoció ese tratado durante el gobierno de Hipólito Mejía, se conoce su libro: La Intrahistoria del RD-CAFTA. Editora Corripio, Santo Domingo, 2006.

-La quiebra fraudulenta de tres importantes barcos comerciales en el año 2003 inició una amplia polémica sobre quiénes fueron los responsables de la peor crisis financiera del país en su historia republicana. Aparte de los enormes expedientes y las sentencias condenatorias que se conservan en la SupremaCortede Justicia, más los informes de organismos internacionales que dan cuenta de quiénes fueron los responsables de la debacle que empobreció aún más al pueblo dominicano, existen algunos textos recientes de autores que han analizado las causas y los efectos de la quiebra desde distintos ángulos. Veamos: Del periodista y escritor Freddy Aguasvivas se conocen Todas las Posibilidades (Editorial Impretur, S. A., Santo Domingo, 2009) y El banquero del Presidente (2010). Son dos obras muy bien documentadas sobre la corrupción que envolvió a banqueros y políticos responsables del crac. Del periodista y escritor Miguel Guerrero conocemos se ensayo: Tocando fondo. La crisis dominicana del 2003. Editora Corripio, Santo Domingo, 2006. Juan Temístocles Montas, alto funcionario de los gobiernos de Leonel Fernández ha publicado su versión sobre la crisis bancaria en dos libros: La gran estafa: Lo que estaba predicho. El legado que deja Hipólito Mejía (Segunda edición, Editora Alfa & Omega, Santo Domingo, 2012) y La gran crisis bancaria del 2003. Cómo y por qué (2009). Un texto más viejo, pero que arroja luces sobre los fraudes bancarios en Dominicana iniciados en 1989 lo escribió Luís Arzeno Rodríguez, intitulado: La gran estafa del Banco Universal. Legado de un padre a sus hijos (Expansión Editorial, Santo Domingo, 1997). Se trata del Banco propiedad del señor Leonel Almonte Vásquez, quien se declaró en bancarrota el 23 de noviembre de 1990, estafando a 42 mil ahorristas dominicanos. Félix Calvo, economista y periodista, publicó: Los hijos de Mercurio en la quiebra de BANCOMERCIO, otro de los bancos quebrados en la década de los 90s por los banqueros mafiosos. Editorial Tiempo, Santo Domingo, 1996.

 

C) Bibliografía comentada para el estudio de la realidad política y electoral:

 

-La evolución de la vida política dominicana en las últimas tres décadas puede ser rastreada a través de los procesos electorales realizados en el país, desde 1978 hasta el año 2010. Las cifras electorales pueden ser consultadas en los boletines de la JuntaCentralElectoral y en su portal www.jce.gov.do. Abundan los ensayos, artículos de prensa, reportes de organismos internacionales, discursos de campaña, denuncias, encuestas y sondeos de opinión, reformas y modificaciones constitucionales que han marcado los avances y retrocesos de la sociedad dominicana contemporánea. Veamos algunos textos recientes que abordan la cuestión electoral:

-Sobre las elecciones de 1978, 1982, 1986, 1990, 1994 y 1996, existe la excelente obra de la periodista Ángela Peña: Campañas y Crisis Electorales. La experiencia dominicana. Editora Lozano, Santo Domingo, 1996.

-De Belarminio Ramírez Morillo y Miguel A. Sosa Vásquez: Proceso electoral dominicano, 1978-1990. Publicaciones dela FESJE, Santo Domingo, 1993.

-El desaparecido periódico El Sol publicó en 1982 una Cuartilla Electoral. Documentos para la Historia. Es una fuente de primera para analizar el gobierno de Antonio Guzmán.

-Con relación al fraude electoral de 1990, está el libro de Leonel Fernández: Raíces de un poder usurpado (Radiografía del proceso electoral dominicano de 1990). Editora Alfa y Omega, 1991.

-De Víctor Grimaldi: Crisis en 1990. Una agenda nacional más allá de 1994. La obra de Grimaldi, muy polémica, contiene un fragmento del llamado Informe Carter sobre las elecciones de 1990 que fueron denunciadas por Juan Bosch como “un fraude colosal”.

-La CámaraAmericanade Comercio de la RepúblicaDominicanarecogió en un texto los cinco discursos pronunciados ante esa Cámara por el entonces Presidente de la JuntaCentralElectoral Froilán J. R. Tavares y los candidatos presidenciales Joaquín Balaguer, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Jacobo Majluta. El texto se intitula: Elecciones ’90. Editora Taller, Santo Domingo, 1990.

-Sobre el fraude de 1994, véase el libro del periodista Juan Bolívar Díaz: Trauma Electoral. Editorial Mograf, segunda edición, 1996. Sobre el mismo tema existe: Anatomía del Fraude Electoral. Testimonio Preliminar. Presentado por José Francisco Peña Gómez y Fernando Álvarez Bogaert. Santo Domingo, junio de 1994.

-De la FundaciónCulturalDominicana, que preside el economista e historiador Bernardo Vega, se publicó en enero de 2011: La crisis electoral de 1994, una interesante crónica escrita por John W. Graham, jefe de la misión de observadores dela OEA durante aquellas elecciones fraudulentas y quiera fuera el principal mediador internacional en la grave crisis surgida en el país luego de las elecciones.

-Del escritor Viariato Sención existe su historia novelada El Pacto de los Rencores, referida al "Frente Patriótico" de 1996. Impresos Mayobanex, Santo Domingo, segunda edición de 2009.

-Del economista e historiador Bernardo Vega se conoce su Diario de una misión en Washington. Publicaciones de la Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 2002. La obra contiene muchas informaciones sobre la política exterior del primer gobierno de Leonel Fernández.

-Del doctor Hugo Tolentino Dipp se conoce su denuncia-querella sobre la corrupción administrativa habida en el primer año del gobierno de Leonel Fernández. Fue publicada en julio de 1997 en un folleto de 99 páginas titulado: ¿Corrupción? ¿Tráfico de influencias? ¿Nepotismo? La denuncia fue dirigida al Procurador General de la República en fecha 16 de julio de ese y fue publicado por Editorial Valdez, Santo Domingo, 1977.

-Del escritor, lingüista y educador dominicano Manuel Matos Moquete existe su obra: Estrategia de captación de la voluntad popular en las elecciones de 2004. Publicaciones dela Editora Nacional, Santo Domingo, 2006.

-Del movimiento cívico Participación Ciudadana se conocen sus análisis sobre los procesos electorales dominicanos de los últimos años y los mismos podrán ser consultados en su portar: www.pciudadana.com. Véase su obra: Escenario de un proceso electoral. Elecciones presidenciales 2004. Editora Mediabyte, Santo Domingo, 2005.

-Un análisis de las Constituciones de 1994, 2002 y 2010 nos permitiría ver los avances y retrocesos de la institucionalidad dominicana.

-Tres obras generales, de historia política contemporánea, han sido publicadas recientemente. Las tres parten desde 1961 y 1966 hasta la actualidad. La primera es de Jonathan Hartlyn y se titula: La lucha por la democracia política en la República Dominicana. Originalmente fue publicada en inglés en 1998 por The University of north Carolina Press y traducida al español por Ramón Arturo Victoriano. La FUNGLODE la reeditó en junio de 2012. El autor de la obra conoce muy bien la sociedad dominicana. Fue miembro de las delegaciones internacionales que observaron las elecciones dominicanas de 1990, 1994 y 1996. Lo novedoso del libro del doctor Hartlyn es que ofrece una nueva perspectiva analítica basada en el legado neopatrimonialista de la política dominicana. La segunda obra general del período es la del economista domínico-cubano Eduardo J. Tejera: Cincuenta años de democracia y desarrollo dominicano, 1961-2011. Logros y fracasos. Se trata de un ensayo de historia política y económica de los últimos 50 años. Publicaciones de la Fundación Dominicana de Estudios Económicos, Inc. Santo Domingo, 2012. La tercera es la de Amaury Justo Duarte, académico e investigador social: Historia Política Dominicana Contemporánea. Es la obra más completa y mejor sustentada sobre el período 1966-2012. Editorial Santuario, Santo Domingo, 2012.

-Para tener una visión más amplia de las elecciones dominicanas, desde el siglo diecinueve hasta 1978, recomendamos la excelente obra del historiador Julio Genaro Campillo Pérez Elecciones Dominicanas (Contribución a su Estudio), tercera edición de 1982. También la de Sandino Grullón: Historia Electoral Dominicana, siglo XX. Segunda edición 2006.

-De Werner D. Féliz: División Político-Territorial Dominicana, 1944-2002. Edición del Consejo Nacional de Asuntos Urbanos, Santo Domingo, 2004 (La obra de Werner Féliz completa y actualiza el texto de Vicente Tolentino Rojas intitulado Historia de la División Territorial Dominicana, 1494-1943. Editorial El Diario, Santiago, 1944).

 

 

d) Bibliografía comentada sobre los aspectos geográficos, recursos naturales y ambientales:

 

-Atlas Geográfico de la República Dominicana y del Mundo. Editorial Santillana, Santo Domingo, 2006;

- Atlas de Biodiversidad de la República Dominicana. Editorial Santillana, Santo Domingo, 2006.

-Atlas de los Recursos Naturales de la República Dominicana, publicado porla Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Editado por Frank Moya Pons, Santo

Domingo, julio de 2004. Ambos atlas son los más recientes y actualizados, impresos a todo color en papel satinado, sobre la geografía de la Isla de Santo Domingo, sus recursos naturales, su ubicación, su ambiente, sus divisiones políticas y administrativas, etc. Asimismo, recomendamos la excelente obra del profesor Bolívar Troncoso Morales: Geografía del turismo en República Dominicana, la más reciente y mejor actualizada sobre los estudios geográficos y turísticos del país (Publicaciones del IPGH, Sección Nacional Dominicana. Editora Búho, Santo Domingo, 2012). Si juntáramos esas obras con las de Vicente Tolentino Rojas y la de Werner Féliz (antes comentadas) con la de Cayetano Armando Rodríguez (Geografía de la Isla de Santo Domingo y reseña de las demás Antillas, reimpresa porla Sociedad Dominicana de Geografía, Volumen XI, Santo Domingo, 1976), entre muchas otras, tendríamos la más completa información histórica y actualizada sobre los aspectos comentados en esta selección de obras y fuentes documentales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Caudillismo y caciquismo en la política dominicana

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 14:35 | |

Los caudillos eran los jefes políticos y militares surgidos en América Latina y el Caribe después de la proclamación formal de la independencia, desde los primeros años del siglo diecinueve. Los sociólogos, politólogos e historiadores que han estudiado el fenómeno caudillista no concuerdan en una sola definición y destacan que caudillos han existido en todos los tiempos y en todas  las sociedades, con rasgos comunes y disímiles, pero caudillos al fin, porque en torno a ellos ha evolucionado un régimen político casi siempre autoritario, centralizado, excluyente, muy típico de sociedades atrasadas y de escasa conciencia política.

En la historia dominicana, el caudillismo es una herencia de la cultura política española. En tiempos de la colonia, los gobernadores españoles a menudo concentraban funciones civiles, políticas y militares. Y en las unidades ganaderas y agrícolas, los amos y sus mayorales o capataces eran los jefes que mandaban a los mozos y esclavos. Rara vez existió en aquellos tiempos una institución democrática. Todo el andamiaje institucional de la España feudal fue trasplantado en la sociedad colonial y de ella brotó una cultura patriarcal y autoritaria que encuentra su primera expresión política y militar en la figura de Juan Sánchez Ramírez, primer caudillo dominicano que gobernó el país a partir de 1809 a favor de España.

Desde entonces la lista de los caudillos dominicanos es muy larga. Debido a que han existido caudillos de variados matices, porque han operado en diversas circunstancias históricas, algunos autores han propuesto una tipología del caudillo latinoamericano y dominicano. Así, por ejemplo, Pedro Santana sería un caudillo autócrata y patriarcal porque operó en una época donde predominaba una economía natural, una sociedad con marcada presencia de la cultura hispánica y con un fuerte vacío institucional. En esas condiciones históricas, Santana es el súper hombre, el eje de sociedad, con un don de mando admirado por todos; por fortuna, él es hombre más rico del país, en su hacienda oriental trabajaban miles de peones que lo seguían ciegamente; él sería el primer general y ellos serían los primeros soldados de la independencia. Gracias al poderío económico, alcanzó el poder militar que le permitió luego asaltar el poder político de la República en ciernes y bajo su férrea personalidad se creó el primer sistema político dominicano, plasmado en la Constitución de San Cristóbal.

Santana se enfrentaría después a Buenaventura Báez, un caudillo sureño menos rústico, con cierta formación intelectual, pero esencialmente autócrata, conservador y anexionista.

En circunstancias históricas parecidas surgieron los caudillos liberales y revolucionarios, catalizadores del fervor patriótico y las ansias de libertad, de independencia y progreso del pueblo dominicano. El general Gregorio Luperón es el prototipo de este tipo de caudillo en la segunda mitad del siglo diecinueve.

En períodos relativamente cortos de la historia dominicana, donde predominaron la anarquía y las guerras civiles, surgieron los caudillos militaristas o caciquistas. En estas circunstancias especiales, de excepción, se produce una fragmentación del poder político. Las continuas revueltas militares de los caudillos locales y regionales, que llamaremos caciques, dan cabida a varios períodos de ingobernabilidad.

En la sociedad taína, al jefe de una zona o región donde vivía una comunidad de aborígenes le llamaban cacique. Esa denominación sería usada por la jerga política dominicana del siglo diecinueve para llamar a la persona que ejercía cierta autoridad en una colectividad o grupo; era un pequeño caudillo provincial que tenía mucha influencia en los asuntos políticos o administrativos, valiéndose de su poder económico o status social. Por su excesiva vocación insurreccional, aceptamos la denominación de  caudillos militaristas o caciquistas. Con frecuencia, la unión temporal de varios caciques locales o regionalistas superaba a las fuerzas militares del gobierno de turno, dando origen al caos y la inestabilidad en la vida pública. Las rebeliones militaristas de los caciques eran favorecidas por la ausencia de un ejército profesional, de vías terrestres y de medios de comunicación.

Tan pronto fueron establecidas las bases de una economía capitalista y se construyeron las primeras carreteras nacionales, el caudillismo persistió, pero con nuevas características. Juan Isidro Jimenes y Horacio Vásquez, los dos principales caudillos nacionales en las primeras décadas del siglo veinte, representan el tránsito entre el caudillo militarista o caciquista y el nuevo caudillo civil, urbano e intelectual que se enseñorea de la vida dominicana. Poco a poco el nuevo caudillo será menos rústico y cambiará su accionar bárbaro por la astucia política; en vez de la violencia montonera, apela a los procesos políticos electorales que las nuevas circunstancias aconsejan, pero en torno a ellos sobreviven y se resisten a desaparecer los caudillos militaristas, el último de los cuales (Desiderio Arias) cayó abatido por las tropas del supercaudillo que los ocupantes norteamericanos habían adiestrado para que sirviera de guardián a las enormes inversiones realizadas en la nueva economía agro exportadora.

En la época contemporánea, tres grandes caudillos civiles, urbanos e intelectuales predominaron en la sociedad dominicana, uno de tendencia conservadora, astuto, providencialista y tramposo y dos de tendencia liberal, democrática y revolucionaria. Desaparecido esos grandes líderes del post trujillismo, un nuevo caudillo urbano, intelectual, clientelista y heredero del conservadurismo parece enseñorearse de la vida dominicana en los albores del siglo veintiuno.
 
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Elecciones directas e indirectas

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 17:28 | |
En la historia electoral dominicana se han realizados dos tipos de elecciones o votaciones. Unas han sido directas y otras indirectas. Ambas formas de votación han sido tan frecuentes que resulta muy difícil hacer una cronología de ellas. Diríamos que hemos aplicado dos sistemas o modelos electorales diferentes, de acuerdo a las circunstancias prevalecientes en cada momento electoral.

Desde 1849 hasta el presente, los dominicanos han participado en cuarenta y cuatro elecciones o votaciones para elegir presidentes (y vicepresidentes cuando el cargo ha existido) y en siete elecciones municipales y/o congresuales para elegir senadores, diputados y alcaldes.

Muy pocas han sido las elecciones verdaderamente libres celebradas en el país. La mayoría de las elecciones han sido más bien simples votaciones para darle apariencia legal a tantos gobiernos surgidos de golpes de Estado, rebeliones armadas o impuestos por invasiones militares extranjeras.

No siempre la forma de votación ha sido la misma. En la llamada Constitución de San Cristóbal de 1844 se establecía el voto censal, porque primero se hacía un censo entre la población para determinar quiénes eran propietarios, profesionales, comerciantes o funcionarios públicos que eran las personas “calificadas” para ejercer el sufragio.

También se siguió un sistema de elección presidencial parecido al de los Estados Unidos de América. El procedimiento seguido era el siguiente, de acuerdo al artículo 96 de la primera Constitución dominicana: los votantes se reunían en Asambleas Primarias por cada provincia o común para elegir a dos electores, cuyos nombres se remitían en sobres cerrados y sellados al Presidente del Congreso. Ambos electores formaban un Colegio Electoral. Cuando el Presidente del Congreso reunía a los Colegios Electorales, abría los sobres en sesión pública y verificaba los votos. Si alguno de los candidatos obtenía  la mayoría absoluta de sufragios, era proclamado Presidente de la República. Ese es el sistema de votación llamado indirecto, por carambolas. Ese sistema o modelo de votación se usó en el pasado en numerosas ocasiones porque era más fácil de manipular por quienes pretendían seguir “subidos en el palo”.

El otro modelo de votación es el directo, llamado también universal, donde los votantes acuden a las mesas electorales y votan de manera directa y secreta por los candidatos presidenciales de su preferencia; pero esas son simples votaciones, casi siempre motivadas por el clientelismo o la compra de la fidelidad política ajena por prebendas que los candidatos  reparten ocasionalmente para atraerse el voto de la gente pobre y muy pobre que ve en cada torneo electoral una zafra que debe aprovechar, aunque todo siga igual. Ese es el gran cáncer de la política dominicana.
 
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Las instituciones políticas españolas en la Isla de Santo Domingo

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 17:02 | |
Desde el mismo día del arribo de los españoles, empezaron a establecerse en la Isla de Santo Domingo las instituciones, las leyes, la lengua y la religión de los hispanos. La figura del gobernador sería la primera. El gobernador era un funcionario nombrado por el rey de turno en España para la administración de una colonia o provincia de ultramar. Cristóbal Colón sería el primer gobernador titular de la Isla en virtud de los derechos consagrados en las Capitulaciones de Santa Fe, donde era reconocido además con los pomposos títulos de Virrey y Primer Almirante de los mares.

Cuando Colón arribó ala Islapor su extremo occidental el 5 de diciembre de 1492, inició luego un recorrido por el litoral del Noroeste y en los alrededores de Cabo Haitiano, construyó una primera fortaleza que dejó al mando de Diego de Arana, pariente de su esposa, y días después se dispuso regresar a España para informarles a los reyes católicos sobre los nuevos territorios recién descubiertos. Mientras duró la ausencia de Colón, Diego de Arana sería el primer gobernador interino, que tanto abundan en la historia colonial dominicana.

Colón volvió ala Islaen noviembre de 1493 y encontró destruida la fortaleza y muertos a los 39 hombres que había dejado al mando de Arana. Al volver su mirada por todo el litoral, decidió retroceder para construir una villa cerca de Puerto Plata, llamadaLa Isabela.Allíestableció su gobernación y allí encontramos también la primera junta de gobierno, nombrada por el Almirante para que administrara el villorrio mientras él surcaba los mares nuevamente para descubrir otras islas cercanas.

Después regresó a España y dejó a su hermano Bartolomé encargado del gobierno militar durante algo más de dos años. El primer Gobernador, Virrey y Almirante sería destituido por la reina Isabel y en su lugar nombró al comendador Francisco de Bobadilla, quien llegó a la Islael 23 de agosto de 1500. A Bobadilla le sigue otro comendador llamado Nicolás de Ovando. Durante la tiranía ovandina se fundaron nuevas villas, con sus escudos de armas y sus cabildos. Los cabildos establecidos en La Española fueron un trasplante del viejo régimen municipal existente en Castilla. Estaban integrados por varios regidores, nombrados a perpetuidad por el rey, alcaldes ordinarios, un escribano, un procurador, un fiel ejecutor, un alguacil y un pregonero. Ocasionalmente operaban democráticamente, como cabildos abiertos, con participación popular, algo que no era del agrado de la monarquía.

Años después Diego Colón, el hijo mayor y heredero del padre, ganó su pleito judicial y fue nombrado Virrey, Gobernador y segundo Almirante, iniciando así los fastuosos virreinatos en la historia americana.

En los primeros años del virreinato de Diego Colón, el rey Fernando V creó, el 5 de abril de 1511, una poderosa institución llamada Real Audiencia de Santo Domingo, el tribunal más antiguo de América. En sus primeros años funcionó con tres jueces o letrados y en sus primeros años tenía jurisdicción en todos los territorios americanos conquistados por España.La Audiencia fue reformada en varias ocasiones a lo largo del siglo dieciséis. Nuevos cargos fueron creados en su seno. Cuando el gobernador titular dela Isla moría o era sustituido, gobernaba provisionalmente el oidor o el juez de mayor edad.

Con la salida forzosa de Diego Colón, le correspondió a la Audienciaejercer su primer gobierno, del 15 de abril de 1515 hasta el 22 de diciembre de 1516, cuando arribaron a Santo Domingo tres sacerdotes nombrados por el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, regente es España después de la muerte del rey Fernando V. Los tres padres pertenecían a la orden de San Jerónimo y fue la primera y única junta de gobierno integrada por sacerdotes en tiempos de la colonia.

En los años siguientes, abundan los nombres de gobernadores titulares e interinos. Entre los años de 1523 y 1576, no hubo en Santo Domingo, capital dela Isla, gobernador titular; gobernaron en esos 53 años, en forma sucesiva, quince miembros dela Audiencia.

Con el nombramiento de Cristóbal de Ovalle, el 20 de febrero de 1583, se inició la denominación de Capitán General, en vez de Gobernador, pero luego encontramos que un mismo funcionario, dependiente directo del rey de turno, ostentaba ambas distinciones y era llamado Gobernador y Capitán General, al concentrar en su persona funciones civiles y militares, algo muy común en la historia española.

En conclusión, hasta el primero de diciembre de 1821, cuando termina la dominación española en la parte oriental de la Isla de Santo Domingo, hemos registrado 30 gobernadores titulares y 54 gobernadores interinos. Incluimos en ambas listas a los que desempeñaron el mismo cargo en dos ocasiones diferentes, como Diego Colón, Juan Echagoyán, Lope de Vega Portocarrero, Ignacio Pérez Caro, Joaquín García y Sebastián Cereceda Girón, quien fue gobernador interino en cuatro ocasiones. También se incluyen a las tres juntas de gobierno conocidas, dos civiles y una religiosa. No incluimos a Fray Luís de Figueroa, nombrado en 1523, porque murió en España, antes de partir. Tampoco incluimos a los cuatro generales franceses que gobernaron en Santo Domingo desde 1801, ni a Juan Sánchez Ramírez, el único dominicano que gobernó interinamente a partir de 1809. Los gobernadores al servicio de España obraron siempre con rígida intolerancia y fueron los encargados de imponer y aplicar las leyes y las instituciones españolas en el Santo Domingo colonial.
 
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Los inmigrantes árabes, cocolos y haitianos

Por: randy2384 | Creado: 23/12/2011 17:28 | |
En los primeros años del siglo veinte, cuando los caudillos militaristas mantenían impaciente a la sociedad dominicana, arreció la entrada al país de inmigrantes árabes, cocolos y haitianos. Los árabes fueron los primeros en llegar. Los dominicanos les llamaban “turcos” debido a que entraban al país con pasaportes de Turquía, un viejo imperio que dominó los territorios árabes durante cinco siglos, desde 1453 hasta 1917, cuando cesó la dominación del imperio turco otomano en el Oriente Medio y se crearon las actuales Repúblicas de Siria, Líbano, Irak y Palestina.

La primera información documental sobre la presencia árabe en el país se remonta a 1886, cuando desembarcó el primer grupo  por Puerto Plata; uno de ellos, Nacif P. Haché, estableció una pequeña empresa que más tarde se conoció con el nombre de Casa Haché. En 1897 se registró en Santiago otro grupo de árabes y en los inicios del siglo veinte, el grueso de los inmigrantes procedía de Cuba y Haití, donde habían vivido varios años, dedicados al comercio detallista. Para 1905 se cree que vivían en Haití más de diez  mil árabes que eran repudiados por los comerciantes haitianos, circunstancia que los empujó a cruzar la frontera y se incorporaron para siempre en la sociedad dominicana, donde se han dedicados, sin problemas, a diversas actividades económicas.

Con relación a los cocolos y haitianos, su presencia en el país fue una demanda de los propietarios de ingenios azucareros que alegaban pérdidas en sus operaciones por la ausencia de mano de obra. Desde 1872 los ingenios operaban con trabajadores dominicanos, pero en 1884 estalló una larga crisis en el sector que obligó a sus propietarios a bajar los salarios y los antiguos campesinos que se habían transformados en obreros prefirieron volver a los conucos, provocando escases de la mano de obra.

La falta de hombres para trabajar llevó a los propietarios de ingenios de San Pedro de Macorís a crear una Sociedad de Inmigrantes en octubre de 1893. Los primeros en llegar fueron trabajadores puertorriqueños, pero la mayoría de ellos retornó al no poder ajustarse al nuevo empleo. Fue entonces cuando los dueños de ingenios fijaron su mirada en las islas inglesas del Caribe (islas Tórtola, Saint Thomas, Saint Kitts y Barbado). Unos cien “braceros” procedentes de esas islas arribaron al puerto de Santo Domingo el 14 de octubre de ese año y de inmediato fueron trasladados al ingenio Consuelo de San Pedro de Macorís, propiedad de William L. Bass, quien había tomado la iniciativa de promover la nueva inmigración.

Los avisos publicados en las islas inglesas, dando cuenta de las salidas de pequeñas goletas hacia República Dominicana, incrementó la presencia de los cocolos, que también venían de Monserrat, Dominica, Anguila, San Martin y las islas Vírgenes. Para la zafra del año 1900, el Listín Diario informaba que más de “mil 200 cocolos han desembarcado ya en el puerto de Santo Domingo y aún hay anunciado mucho más”.

Casi siempre, la sociedad receptora tiende a discriminar o maltratar a los inmigrantes. El primer ejemplo en ese sentido fue el calificativo de “cocolos” dado a los recién llegados. En el habla popular de la época, “cocolo” tenía un significado despectivo, de desprecio, algo así como “haitiano”. Pero la versión más aceptada en el presente sobre el significado del vocablo “cocolo” es aquella que lo asocia con una corruptela de la palabra tórtola, nombre de una de las islas de donde venía la mayoría de aquellos “braceros” corpulentos y piel oscura, ascendientes de una comunidad de gente laboriosa e inteligente que ha aportado mucho al desarrollo cultural y deportivo del país.

Algo distinto ocurrió después con los “braceros” haitianos que los gobiernos dominicanos les negaban los permisos de inmigración amparados en viejos sentimientos anti-haitianos, aunque después cedieron a la presión de los propietarios de ingenios. En el año 1910, una Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados se quejaba de que los “braceros de raza inferior” que vienen al país en busca de trabajo en los ingenios, alejaban “al bracero nacional que no puede cubrir sus más perentorias necesidades con el ínfimo jornal que ofrecen los que a la industria azucarera se dedican”.

Entre los años de 1911 y 1922 se instalaron siete grandes nuevos ingenios en el país que aumentaron la demanda de mano de obra y los trabajadores haitianos arreciaron su presencia. Las fuentes históricas registran un crecimiento de la inmigración ilegal de haitianos en esos años que de la industria azucarera se desplazaron luego a las construcciones de obras públicas iniciadas por los ocupantes norteamericanos.

En resumen, una memoria de la Secretaría de Agricultura del 30 de junio de 1920 decía que en el país había más de 22 mil “braceros”, más de 11 mil eran cocolos y más de 10 mil eran haitianos.